«Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.» (Hebreos 3:12-13).
La persona que practica maldades y traiciones se está apartando de Dios y alejándose de Su santidad, pues Su Palabra nos enseña a hacer el bien y a ser fieles unos a otros.
Por eso, estamos aquí para orientar a quienes desean vivir conforme a la voluntad del Altísimo, para que alcancen la perfecta paz y, aún hoy, tengan la oportunidad de ser salvos y libres del pecado que impera en este mundo.
