«Emocional y financieramente estaba mal, y eso desencadenó otros problemas: me deprimí, no dormía y discutía constantemente con mi esposo; él bebía con frecuencia y a veces desaparecía dos o tres días por el vicio. Llegué a pensar: “Si quiere una mujer que tome, lo voy a hacer”. Así comencé a beber y fumar para seguirle el ritmo. Además, si no salíamos a reuniones, le decía: “Si quieres tomar, hagámoslo aquí en la casa”.
Sin embargo, todo empeoró cuando falleció mi papá; me sentía vacía. No obstante, mi mamá me invitaba a la Universal porque decía que me veía mal y con la mirada perdida, y fue en medio del dolor cuando decidí buscar a Dios.
Asistiendo a las reuniones encontré calma, pero la verdadera paz vino cuando recibí el Espíritu Santo (Dios dentro de mí). No fue sencillo, tuve que dejar mi orgullo y rencor. Incluso rechacé invitaciones para volver a tomar, pero desde que Dios entró en mi corazón, todo comenzó a cambiar: mi economía mejoró, mi esposo dejó la bebida y nuestro matrimonio fue restaurado; incluso nos casamos en el Altar. Ahora, si viene una dificultad, Él es mi refugio.» -Elizabeth Garduño
🟢 Cura de los vicios
Un vicio muchas veces comienza como algo pequeño, pero con el tiempo puede convertirse en una cadena difícil de romper.
La reunión de la Cura de los Vicios está dirigida a quienes desean liberarse de adicciones. Además, también es un espacio para familiares y amigos que quieren ayudar a un ser querido a salir de esta situación.
Te invitamos a participar los domingos a las 4 p. m. en el Templo de los Milagros: Av. Revolución # 253, col. Tacubaya. O solicita más información en la Universal más cercana a tu domicilio: localiza.universal.org.mx
(*) La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este sitio web, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, sin demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO.
