Benditas son las necesidades que nos hacen depender de Dios

No sé tu edad, pero podemos estar de acuerdo en que, en mayor o menor medida, todos ya hemos tenido oportunidades de vivir días buenos y malos.

Para muchos, los días buenos son aquellos sin dolores físicos o emocionales, o de convivencia con personas queridas, de idas a lugares agradables, de comidas ricas, de tareas cumplidas… en fin, no sé cómo defines tú un día feliz, pero puedes contárnoslo en los comentarios.

Para mí, un día maravilloso, en primer lugar, es aquel en el que logré caminar con Dios y honrar los compromisos asumidos con Él.

También me pongo feliz cuando cumplo mi dieta, hago mi caminata, hablo poco y no pierdo la paciencia, por ejemplo.

Entonces, fíjate que no son cosas extraordinarias las que hacen especial nuestro día. Por eso, no necesitamos una vida perfecta ni tener todos los problemas resueltos para ser felices.

De hecho, ¡menos mal que eso no sucede!, porque benditas son las necesidades que nos hacen depender de Dios. ¿Ya pensaste cómo seríamos de arrogantes e independientes del Espíritu Santo si no tuviéramos problemas?

Núbia Siqueira

Compartir este artículo
No hay comentarios