«Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.» (Hechos 2:38)
Pedro fue uno de los que comprendieron el arrepentimiento de los pecados y el acto de morir para el mundo al ser bautizado en las aguas y en el Espíritu Santo, para entonces vivir una nueva vida.
Él nos instruye hasta hoy, por medio de la Palabra escrita, sobre el arrepentimiento y la búsqueda del Espíritu Santo, y así nos aconseja que permanezcamos fieles y limpios de pecados.
