Amables y misericordiosos

«Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.» (Efesios 4:31-32)

Cuando se llega al Altar de Dios y se quita toda la suciedad, la malicia y la vanidad del corazón, el Espíritu Santo viene a envolverlo, haciéndolo rebosar de amor, alegría y paz. Entonces podrá practicar la bondad, la misericordia y el perdón entre unos y otros, logrando así una unión perfecta entre los justificados por el Señor Jesús, haciéndolos también hijos de Dios.

Ester Bezerra

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