«Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, confía en Él, que Él actuará»(Salmos 37:4-5)
Con el corazón renovado, se puede agradar al Señor, pues Él ha hecho cosas grandiosas en la vida de quienes creen en Su Palabra. Ellos, cada día, beben del Agua Viva, sacian su sed y viven en paz y felices.
Entienden, de todo corazón, que deben hacer de Él el Primero y jamás colocar cualquier otra cosa o persona en el lugar de su Señor. Se entregan confiadamente a Él, seguros de que todo lo demás Él lo hará, pues es Especialista en solucionar los problemas de Sus amados escogidos.