¿Qué te muestra el error que ves en los demás?

¿Qué te muestra el error que ves en los demás?

Por Social Media

«Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.» (Lucas 7:36-39).

Con base en esto, vemos que siempre hubo malas miradas para alguien que se muestra arrepentido tanto fuera como dentro de la iglesia.

Lecciones

El Señor Jesús fue a la casa del fariseo (es decir, un religioso) porque no rechazaba a nadie; por el contrario, aquella mujer a pesar de no haber sido invitada por las personas, fue invitada por su propia fe. Ella no esperó a que alguien la llamara para ir a la casa de Simón (el fariseo), ella se llamó a sí misma cuando podría haberse excluido. Su arrepentimiento sincero la hizo buscar el perdón Divino.

Cuando alguien realmente quiere tener un encuentro con Dios, toma actitudes decisivas para su vida, pero existen personas que no valoran esas elecciones de los demás, como lo hizo el fariseo. Aquel hombre invitó al Señor Jesús para que entrara a su casa, pero no para que entrara a su vida.

Quinientos o cincuenta

Al final del capítulo 7 del Evangelio de Lucas, del versículo 40 al 50 se lee: «Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. […] Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. […] Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. […] Tu fe te ha salvado, ve en paz.».

Existe una gran diferencia entre la imagen que tenemos de nosotros mismos y lo que somos verdaderamente, pero Dios conoce nuestro interior. Simón era un buen oyente, pero un mal practicante. Existen personas que oyen muy bien la Palabra de Dios, leen, escriben, hablan, pero practicar es otra cosa.

Jueces de los demás, pero no de sí mismos

Por más que no se viva en la práctica del pecado, todos ya fallamos varias veces en la vida. Por lo tanto, no se debe vanagloriar de las ventajas espirituales o valerse de condiciones o títulos eclesiásticos para actuar como juez. Lo que debemos juzgar y medir es quiénes hemos sido delante de Dios.

La Biblia da indicios de que Simón era leproso y había sido sanado por el Señor Jesús. En aquella época, la lepra era una enfermedad condenable. Sin embargo, a pesar de que Jesús hizo todo lo que hizo, parece que al fariseo poco le importó. Además de no haberlo reconocido como Mesías, Lo censuró por haber aceptado la unción de una persona que eran tan pecadora como él.

Simón se mostró como una persona espiritualmente leprosa y hoy en día también existen muchos que actúan de esa forma: hay quienes están sentados en la mesa con Jesús curioseando y midiendo la vida de los demás y los que están vestidos de santidad que olvidan mirarse a sí mismos. ¿Cómo reaccionas ante los errores de los demás? ¿Te dices a ti mismo que sabías que alguien podría cometerlos?

Poco se puede decir de los inmaduros espiritualmente hablando, a no ser que vean lo que cultivan en su interior. Hasta entonces, las faltas ajenas serán una distracción, una especie de «consuelo» o incluso una «validación» para justificar quiénes han sido.

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