¡Tengo miedo!

¡Tengo miedo!

Por Social Media

Miedo de que nazca con alguna imperfección o enfermedad, de que se ahogue durante la noche, de que se lastime al aprender a caminar. Después, tendrá que volver al trabajo, ¿y quién garantiza que la niñera o la guardería lo cuidarán bien? Y luego vendrá el primer día de escuela, el monopatín, y él aprenderá a andar en bicicleta. La primera excursión, los días en los que pedirá dormir en casa de sus amiguitos, las vacaciones con los abuelos… No quería tener que mencionarlo aquí, pero es necesario: el «primer amor» (ay), el primer beso, la primera ruptura, las decepciones, los días encerrado en el cuarto. Y habrá un día en que se irán de la casa, en búsqueda de realizar sus sueños, y formarán otra familia. Es el ciclo de la vida.

Todas las madres se encuentran un día con esa sensación incómoda que insiste en martillar la cabeza, que primero viene con un susurro, y que luego desciende al estómago (no me pregunte por qué), en una mezcla de frío y vacío.

El miedo insiste en decirle que algo va a salir mal, que usted va a fallar, que no debe confiar, es mejor prevenirse. Pero ¿hasta cuándo? ¿Acaso somos obligadas a convivir con ese presentimiento para el resto de la vida? Poner a los hijos dentro de una burbuja de plástico y salir rodando con ellos por las calles sería la solución aparente (confieso aquí que hubo una época en la que pasaba soñando con esa hipótesis, por mi «pequeña obsesión» con las bacterias), pero seamos sinceras, ¿quién aguanta vivir así?

Otra cosa muy seria —usted termina transmitiéndoles a sus hijos esa sensación de inseguridad, lo que terminará generando adultos indecisos. Si la máscara ya nos sofoca, ¿imagine lo que su miedo hace con sus hijos? ¿Sabe hasta cuándo va a vivir atormentada por el miedo? Hasta el día en que usted decida enfrentarlo. Sin rodeos, ¡es la única manera!

Cuando estamos conscientes de que ya hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, que de aquel punto en adelante, en el camino que ellos tengan que tomar, la base moral, los buenos ejemplos y consejos, son suficientes para que ellos hagan las elecciones correctas —y si no lo hacen, no será por una falla de su responsabilidad como madre— usted tiene ahí todas las armas que necesita para vencer el miedo.

Lo interesante de todo eso, es que después de que usted enfrenta el miedo, descubre que era una mera ilusión, que solo intentaba detenerla en aquel determinado punto de su vida. Incluso atrapada como madre.

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