¿Qué hacer mientras hay aliento de vida?

¿Qué hacer mientras hay aliento de vida?

Por Social Media

Ya debiste haberte preguntado: «¿por qué Jesús no nos lleva de una vez?». ¿Acaso esta es la pregunta correcta para quien está realmente en sintonía con el Espíritu Santo?

Mucha gente piensa que ya hizo todo lo que debía hacer cuando se trata de la fe, que recibió el Espíritu Santo, que está en sintonía con la voluntad de Dios y que el Señor Jesús es su Salvador. Y, por lo tanto, ya tiene la seguridad de un lugar garantizado en la morada eterna al lado de Él. Pero ¿realmente es así?

Quien piensa así, olvida que todos tenemos la misión de llevar a otras almas al Altísimo (y no solo la nuestra). ¿Cuántas veces la vida de un cristiano de verdad puede inspirar a otras personas a también querer su visible alineamiento con la voluntad divina y la tranquilidad que él trae?

Solo que mucha gente se «traba» en la fe, cree que ya hizo todo lo que debía y comienza a llevar su vida en piloto automático.

Asunto antiguo

Josué, el sucesor de Moisés en el liderazgo del pueblo hebreo por el desierto rumbo a la Tierra Prometida, también era el líder en la conquista de ella. No era suficiente con llegar, los hebreos tenían que arremangarse y ocupar aquel lugar, muchas veces tomando armas y luchando para eso.

Ellos debían confiar en la promesa del Altísimo de que lo lograrían, pero titubearon en la fe y no ocuparon todas las regiones que debían.

Un día, Dios cuestionó eso: «Siendo Josué ya viejo, entrado en años, el Señor le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer» (Josué 13:1).

Sí, Canaán aún no era de Israel por completo. El pueblo escogido ya tenía la garantía de la posesión del territorio, de la victoria, pero no se movía y la obra estaba incompleta. Así como él, muchos se acomodan hoy en día y dejan que el tiempo pase, piensan que lo hecho hasta ahora está bien y que ya hicieron lo suficiente. ¡Qué engaño!

El líder hebreo, despertado por Dios de aquella comodidad, cuestionó al pueblo: «Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado el Señor el Dios de vuestros padres?» (Josué 18:3).

El obispo Edir Macedo, por su parte, preguntó lo mismo. «Al preguntar “¿hasta cuándo seréis negligentes?”, Josué sacudió a aquella generación que se había conformado con las conquistas iniciales». Él obispo hizo la comparación con los días actuales: «la pregunta de Josué sacude también a aquellos están durmiendo espiritualmente, esto es, a quienes comienzan con proyectos y desisten, son negligentes en el trabajo, dejan para después sus obligaciones o se conforman con lo mínimo para no tener que trabajar. La fe nos propone un camino para la concretización de nuestros sueños y si paramos, incluso cerca de la recta final, fracasaremos.»

Pero ¿cómo evitar caer en esta trampa espiritual? ¿Cómo no estancarse, principalmente cuando todo en la vida parece haber sido realizado y que el paso siguiente es solo entrar en la eternidad?

La respuesta es: enfocarse en lo que aún se debe hacer. La misión todavía no terminó. El obispo Macedo menciona un ejemplo más de otro ilustre hijo de Dios: «¿Cuál era el gran deseo de Abraham? Él ya era rico, tenía todo. Pero no tenía un hijo varón. Este heredero también era alguien que generaría otras tribus. Este hombre, en realidad, representaba las almas que ganamos hoy.» 

Y, respecto a la comodidad, habló: «El mayor sueño de Dios es que nosotros ganemos almas. Yo considero mejor ganar un alma para Jesús que pasar el resto de la vida orando de rodillas, adorándolo, porque eso podemos hacer cuando estemos con Él. Pero, en la Tierra, me siento en la obligación de ganar por lo menos un alma más, pues ella no solamente será libre del sufrimiento eterno, sino será una persona más que adorará a Dios.»

Eres único

Aun sabiendo eso, algunas personas se cuestionan y no se creen a la altura de esa comparación con grandes personajes bíblicos, como Josué y Abraham (olvidándose de que son descendientes de ellos y continuadores de sus obras en la Tierra). «Usted es único y Dios le llamó. Tal vez, no se vea en condiciones de generar una nación, pero el Altísimo llamó a Abraham cuando él tampoco las tenía, Hoy, nosotros somos fruto de la fe, de la obediencia y de la perseverancia de Abraham. Si usted gana un alma, ella puede hacer la diferencia. Se multiplicará», explica el obispo.

Él incluso enfatiza: «sí, el sueño de Dios es que usted se multiplique». Y advierte acerca de un peligro muy grande: «en los días actuales, las personas valoran más al dinero que a Dios. Esto sucede porque el dinero se puede ver. Usted adquiere las cosas que su corazón quiere, pero Dios no se ve, porque es Espíritu. Por eso, el diablo usa el brillo del oro para engañar la vista de quienes solo ven el hoy. Muchos han perdido esa visión de ganar almas».

Así como riquezas materiales que llenan los ojos, hay las trampas del placer carnal, de los vicios y hasta de la idolatría a las cosas saludables y buenas que acaban tomando el lugar de Dios en la vida de las personas. Cuando el objetivo de alguien son las bendiciones y no Dios, él también tiene su fe estancada. Él cree que ya hizo de más cuando aún hay mucho por hacer.

Tan importante es saber si tu alma está en camino a la Salvación, como saber que otras serán salvas también. Nunca es demasiado tarde para esa multiplicación. En la hora correcta, el Señor Jesús te llamará. Confía en Él y continúa tu trabajo.

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