La necesidad de aprobación no funciona para la fe cristiana

La necesidad de aprobación no funciona para la fe cristiana

Por Social Media

Sentirse aceptado es algo que, en general, eleva el ego del ser humano. Ya sea en un grupo de amigos, una red social, en el trabajo o entre los familiares, saber que las personas te admiran es algo que genera alto nivel de satisfacción.

Los especialistas son unánimes al afirmar que las personas sienten la necesidad de ser amadas y aprobadas unas por las otras. Pero, cuando se habla de la fe cristiana, la orientación es clara:

«Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» (Gálatas 1:10).

Quien busca agradar a los hombres no podrá decir que es siervo de Cristo. Esto es porque los verdaderos cristianos, inevitablemente, desagradarán a muchos.

Sacrificio y renuncia

Poco después de conocer al Señor Jesús y de decidir bautizarse en las aguas, las personas empiezan a enfrentar persecuciones y cuestionamientos. Su fe empieza a ser probada, ya sea a través del jefe que le pregunta al empleado qué iglesia frecuenta; los vecinos, que dejan de conversar con él/ella porque tienen prejuicios. E incluso familiares, que empiezan a criticar la nueva postura; o el cónyuge, que amenaza con irse de la casa.

En fin, son muchas pruebas. Y, a causa de todo esto, hay muchas personas que no aguantan las tribulaciones y desisten de agradar a Dios para no desagradar a los hombres.

El obispo Edir Macedo es enfático al decir que la Biblia no predica facilidades. El camino para quien elige a Jesús es de sacrificio y renuncia. «Desagradable para los que solo quieren todo muy fácil. Muchos aún buscan el favor de los hombres. Creen que necesitan que la opinión ajena les sea favorable. Esperan recibir palmaditas en la espalda, quieren preguntarles a los vecinos y amigos para saber qué creen de lo que decidieron», observa.

La realidad es una sola: quien quiere obedecer a Dios tendrá que desobedecer al mundo. No hay término medio, no hay manera de satisfacer a los dos. Y, no es suficiente ser constante en la Iglesia, es necesario practicar la Palabra, que casi siempre exige actitudes y posturas que van en sentido contrario al mundo.

La Biblia dice que el Señor Jesús apareció después de Su resurrección ante más de 500 personas y predicó durante 40 días para que ellas esperaran el descenso del Espíritu Santo en Jerusalén. «Por lo tanto, ni la mitad que vio al Señor Jesús resucitado y que Lo oyó hablar durante 40 días Lo obedeció, escuchó, practicó lo que dijo, etc. ¿Por qué? Porque Jesús fue asesinado en Jerusalén y estaban persiguiendo a Sus discípulos y seguidores. Es decir, estar en Jerusalén era una amenaza. Era un sacrificio. Ellos se escondían, eran perseguidos por causa de la fe. ¿Por qué Jesús no prometió el derramamiento del Espíritu Santo en otra ciudad? Porque no habría ningún sacrificio, ningún esfuerzo. Y para recibir el Espíritu Santo era necesario el sacrificio de estar en Jerusalén», señala el obispo Macedo en un texto publicado en su blog.

Lo que llama la atención es que más de 500 personas querían el Espíritu Santo, pero no querían sacrificarse. Así son las personas que quieren vivir la fe, satisfacer la propia carne y al mundo al mismo tiempo. Ellas piensan: «¿Qué hay de malo en hacer esto o aquello?», «No puedo ser radical», «Quiero la fe, pero no quiero tener que cambiar», y terminan tomando actitudes que no coinciden con la voluntad de Dios, ya sea manteniendo viejos hábitos, frecuentando lugares o diciendo palabras desagradables solo para ser parte de un grupo determinado.

¿Hoy, quién eres tú?

Hoy, puedes elegir ser como la mayoría y apartarte de las bendiciones de Dios. O puedes decidir entrar a través de la puerta estrecha, es decir, resistir las persecuciones y, por medio de una nueva actitud, esparcir el perfume de Cristo.

La Salvación es individual, así como tu conciencia. Por eso, no permitas que ningún extraño dirija tu vida, solo Dios.

Si eliges actuar como la mayoría, para no ser excluido o para agradar al mundo, correrás el riesgo de decepcionarte –a final de cuentas, las personas fallan. Pero, quien vive para agradar a Dios, jamás se decepciona. «¿Cuál es la visión de Dios para usted? Que usted sea libre, se convierta, nazca de nuevo y reciba Su Gloria, que es el bautismo con el Espíritu Santo. Todas las veces que elevamos nuestros ojos, Dios nos da una dirección, pues aunque todo indique lo contrario, Él nos guía, ya que el Espíritu de Dios nos renueva diariamente», agrega el obispo Macedo.

El miedo de no ser aceptado desaparece para los que siguen lo que la Palabra dice. «Busque el favor de Dios. El favor no es solo para hoy, sino para el futuro. El favor para la eternidad. Quien agrada a Dios, desagrada al mundo. Quien agrada al mundo, desagrada a Dios. No se puede servir a Dios y al mundo. O se ama al mundo o se ama a Dios. O sirve al mundo o sirve a Dios. No se sorprenda si el mundo le odia. No busque agradarlo. Siempre habrá separación entre la luz y las tinieblas. Y dependerá de cada uno decidir de qué lado se quedará», concluyó el obispo.

Entonces, ¿qué tal pedirle a Él ahora mismo las fuerzas para vencer el mundo y todo lo que te ha apartado de la fe genuina? Sé fuerte y valiente, porque, después de la persecución, viene la victoria. Y felices aquellos que se mantienen felices durante la guerra.

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