Cuando el peligro está dentro de la propia familia

Cuando el peligro está dentro de la propia familia

Por Social Media

El caso de la hija que participó en el asesinato de sus padres y su hermano, revela la verdadera vulnerabilidad a la que las familias están expuestas

¿Qué hace que una hija se involucre en el asesinato de su propia familia? Fue la pregunta que se hizo cuando se difundió recientemente en las noticias que Ana Flavia, en colaboración con su novia Carina, era sospechosa de los asesinatos de sus propios padres, los empresarios Flaviana y Romuyuki Gonçalves y su hermano adolescente, Juan Víctor.

Los tres cuerpos fueron encontrados carbonizados dentro de un coche en llamas en el área rural de São Bernardo del Campo, en el ABC Paulista. Y, según la investigación, las víctimas fueron torturadas y asesinadas, supuestamente, como resultado de golpes.

El crimen bárbaro sigue siendo investigado y seis involucrados ya fueron detenidos y presos, entre ellos, la hija de la pareja y su novia.

¿Problema mental o espiritual?

El obispo Renato Cardoso resaltó que en casos así, normalmente, hay un problema espiritual por detrás.

Y alerta que este fue uno de los casos en que el acto fue consumado. Sin embargo, por más terrible que parezca, es muy común que entre las personas con problemas familiares, independientemente de su posición en la familia, le deseen la muerte a un familiar e incluso maquinan el plan.

«Esa sugestión es muy común. Obviamente no es natural que un hijo, un padre o madre, en condiciones normales tenga ese tipo de instinto. Es una voz de naturaleza maligna, y la persona que no tiene protección, fuerza espiritual, lamentablemente, termina cediendo y actuando sobre ella», aclaró.

Seguridad Espiritual                                                                

Las personas siempre se preocupan por la seguridad física. Instalan alarmas en sus residencias, contratan vigilantes. Pero, en lo relativo a la seguridad espiritual no hay la misma inversión y cuidado.

Y, cuando no hay inversión en la fe, la persona se vuelve vulnerable.

El obispo Renato orienta que es muy importante —para los que están enfrentando una batalla familiar— buscar ayuda espiritual.

Su familia en el Arca de Dios

Esta es una de las razones por las cuales se realiza el propósito de salvación: Su la familia en el Arca de Dios.

Al igual que Noé, que vivía en medio de una generación perversa y cruel, pero por haber elegido seguir la Justicia de Dios, cuando sobrevino el diluvio, él y su familia fueron salvos.

«Dijo luego el Señor a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación» (Génesis 7:1).

Así como por medio de una persona el mal puede sobrevenir para una familia, también es por medio de un integrante que tome la decisión de buscar la ayuda de Dios para que todos sean salvos.

Usted puede participar en este propósito especial en el Templo de los Milagros, en Av. Revolución núm. 253, col. Tacubaya, o en la Universal más cercana a su domicilio.

El horario especial de domingo es a las 9:30 a. m. En el cual finalizará este propósito especial el 16 de febrero.

«Tras 9 años, volví a ver a mis hijos»

«Mi primer matrimonio me hizo muy infeliz. Soledad y tristeza eran parte de mi día a día. Sin embargo, el dolor más fuerte fue cuando mi expareja se llevó a mis hijos, eso detonó que me refugiara en el alcohol, y en la prostitución. Esta última la practicaba por despecho, pero en realidad me hacía sentir sucia. Como no aguantaba más, pensé en morirme.
No recuerdo cuánto tiempo pasó, pero conocí la Universal. Participando, me explicaron cómo buscar a Dios; lo hice y eso me dio paz. Continué yendo y, mientras lo hacía, notaba cambios en mí, entre ellos que sentí rechazo por prostituirme y salir en las madrugadas para embriagarme.
Puedo decir que, después de mucho esfuerzo, mi historia cambió. Incluso, Dios me dio la oportunidad de rehacer mi vida con un hombre que comparte mi fe y de volver a ver mis hijos tras nueve años de no hacerlo, mantengo comunicación con ellos. Además, en mí ya no hay lugar para tristeza, ¡quiero vivir!» -Beatriz Hernández

«Mi esposo y yo ya no podíamos estar juntos»

«Tanto mi esposo como yo teníamos el vicio del alcohol y el cigarro, esto ocasionaba pleitos fuertes entre nosotros. Me deprimía mucho pelear con él sin razón alguna, quería que estuviéramos bien, pero no encontraba la forma de logarlo. Además, nuestra condición económica empeoraba todo, no tenía estabilidad, ¡había deudas por todos lados!
Esa vida no me agradaba, no era la que había planeado, así que decidí que nos separáramos. ¡No fue nada fácil! Al poco tiempo, supimos de la Universal y ambos decidimos ir. Al ser constantes en las reuniones y poniendo en práctica todo lo que nos enseñaban, nos dimos una oportunidad para restaurar nuestro matrimonio, pusimos de nuestra parte y lo logramos.
Hoy en día, mantenemos una linda relación, abandonamos el vicio y, por ende, las peleas cesaron. Venir al Templo de los Milagros, usar nuestra fe y entregarnos a Dios nos ayudó a cambiar nuestra manera de pensar, actuar, hablar… Nuestra vida actual no se compara con la de antes.» -Concepción Arvizu

«Planeaba matar a mi familia»

«Durante 16 años, me alcoholicé, fumé y drogué, esto último con la marihuana, el PVC y la piedra. Para sustentar mi adicción, llegué a robar, especialmente a mis seres queridos. De hecho, les tenía mucho odio porque me tachaban de flojo, sentía su rechazo y humillaciones. Por eso, mucho tiempo planeé su muerte y la mía.
La situación fue empeorando al punto de terminar viviendo en la calle. Descuidé mi apariencia. Mis noches se resumían en llanto. Además, perdí mucho peso, pero los médicos decían que no tenía nada. Era una desesperación inmensa no poder liberarme de los vicios, aunque intenté de muchas formas y en distintos lugares.
Esos años de sufrimiento cesaron cuando llegué a la Universal, participé en las reuniones y le entregué mi vida a Dios. De esta manera, fui perdiendo las ganas de alcoholizarme, fumar, drogarme y acabar con mis días y los de mi familia. Tiempo después, mi economía fue avanzando. Luché por el perdón de mi familia y ahora soy muy feliz a su lado» -Alan Lozano

«En mi matrimonio, ambos intentamos matarnos»

«Los médicos me diagnosticaron diabetes, presión alta, mala circulación en la sangre y me daban fuertes dolores en los pies, cabeza y pulmones que, a su vez, provocaba que no durmiera y que tuviera un carácter irritable todo el tiempo: peleaba con todo mundo, en especial con mi esposo y mis hijos, a estos los golpeaba mucho.
El alcoholismo de mi marido también era un factor que detonaba los pleitos. Un día, él sacó un arma e intentó dispararme, pero corrí a tiempo. En otra ocasión, yo quise matarlo con una botella rota. Y la última vez, clavándole un cuchillo. No tenía paz, ¡Era una vida muy difícil! Por eso intenté suicidarme varias veces.
Cuando supe que existía la Universal, no pensé dos veces en asistir. Cuando lo hice, por medio de mi perseverancia, vi resultados. Hoy en día, estoy sana y no tengo pensamientos suicidas. Con mi familia la relación es increíble y, tras un proceso, mi matrimonio se restauró. Además, tengo un negocio propio y estoy por abrir dos más. ¡Me siento muy contenta!» -Daria Catalina

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