Mis tentaciones en el pasado

Mis tentaciones en el pasado

Por Departamento Web

Las “dificultades” con las distracciones que existían entonces ayudaron a nuestra mente a concentrarnos en lo que realmente era importante

Soy de la época en que, para tener acceso al entretenimiento, tenía que pasar la noche frente al televisor, o tener una radio o una “casetera” cerca para escuchar música. Busque en Google la misteriosa palabra «casetera», jajaja.

¿Cine? Muy raramente. ¿Conversar con amigos? Solo cuando tenía tiempo para encontrarlos.

¿Ver fotos de alguien? Solo cuando esa persona revelaba su película fotográfica y decidía mostrarlas. Aprovecho este tema para hablar un poquito sobre la revolución que hubo en el mundo de la fotografía, porque sé que ese proceso es completamente desconocido para los jóvenes de ahora.

Antiguamente, nosotros solo teníamos una foto cuando comprábamos un rollo fotográfico de una marca famosa, que existía en las opciones de 12, 24 o 36 exposiciones. Entonces, teníamos que pensar mucho en la forma como iríamos a capturar las imágenes, porque repetir una pose se acaba rápido la película, que costaba caro. Por eso, es común que tengamos en nuestro baúl de recuerdos fotos borrosas, oscuras o con caras extrañas. Tomaba una foto y todo el mundo tenía que quedar bien y punto. Mala suerte para quien salió despeinado, con los ojos rojos o cerrados… El registro quedaría por toda la posteridad de esa manera.

Pero, estoy hablando de estos temas para mostrar que las “dificultades” con las distracciones que existían en ese entonces, ayudaban a nuestra mente a enfocarnos en lo que realmente era importante. Como por ejemplo: recuerdo que lograba pensar fácilmente en el mismo versículo de la palabra de Dios durante todo el día, anotar en mi cuaderno, subrayar mi Biblia o lograr leer la revista Plenitud, varias veces, con el fin de absorber todo el contenido.

Es imposible no hacer una comparación de las tentaciones que tenía con el entretenimiento en el pasado como hoy en día. Porque, en nuestros días, prácticamente todo el mundo, incluso los cristianos, pasan demasiado tiempo absorbidos por el contenido superfluo. La diversión ha dominado la vida de las personas de las más variadas edades y culturas. ¿Y sabe por qué? Todo es demasiado fácil. Mejor dicho, está en la palma de la mano.

Por lo tanto, en cualquier momento, cualquier persona, tiene acceso a algo “muy interesante” para ver. Ya sea una película, un video, una canción, una plática con amigos o miles de fotos de personas de todo el mundo en las redes sociales.

Entonces, ante esto, veo que hace treinta años mis tentaciones eran pocas. Cerca de las grandes tentaciones de ahora. En ese entonces, el “dios” entretenimiento, solo mostraba poco a poco cómo serían sus estrategias y armas letales para destruir a la próxima generación.

Y estamos nosotros aquí, en un mundo de conexiones y tecnologías de punta, vendida para mejorar la vida de todos. Pero ¿a qué precio?

Creo que, por algún motivo, Dios nos escogió para vivir en el tiempo más difícil de la humanidad (puede parecer una paradoja decir que el tiempo de más felicidad es el tiempo más difícil, pero así es como veo el mundo actualmente).

Sin embargo, siendo dios el Todopoderoso, Él está listo para capacitar a Sus hijos a mantenerse en la fe y no ser contaminados por esa ola. Sé que es un desafío tener acceso a todo eso y vivir dentro del equilibrio, para no ser consumido espiritual y emocionalmente por esa locura.

Entonces, finalizo diciendo que felices son los que viven en esta época, pero no se dejan esclavizar por ese modelo de comportamiento. Esto solo es posible por medio de una vida vivida en Espíritu.

Puedo garantizar que nosotros éramos muy felices sin YouTube, Facebook, Netflix, amigos virtuales… ¿Alguien recuerda esa época?

Por Núbia Siqueira

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