Analice si usted está siendo envidiosa

Analice si usted está siendo envidiosa

Por Departamento Web

Lea hasta el final para descubrir si la envida ha corrompido su estado espiritual

Cuando una mujer admite que siente envidia, muchas veces la llama “envidia de la buena” —algo que no considera tan negativo. No obstante, la envidia no tiene tamaño ni color. No sentirse bien por la felicidad de los demás, desairar la conquista de alguien o no demostrar que aprecia el progreso ajeno, además de reprimirse, pueden ser formas de enmascarar el sentimiento de la envidia. La inconformidad de una mujer soltera ante otra, que recibió una bendición sentimental, también puede revelar una postura envidiosa. Además de eso, las mujeres que no han solucionado completamente su vida espiritual también tienden a ser envidiosas.

Hablar del tema puede ser delicado por varios motivos. La mayoría logra levantar la mano y decir que fue víctima de un acto de envidia, pero ¿cuántas se atreven a admitir que son envidiosas?

¿ENVIDIOSA, YO?

El término envidia proviene de “invidia”, que se asemeja a “mirada torcida”, y la palabra deriva del verbo “invidere”, que significa “no ver”.

Independientemente de su origen, es posible notar que la puerta de entrada para la envidia es una sola: los ojos.

Para la columnista Viviane Freitas, “el cerebro absorbe la información enviada por medio de los ojos y, si no estamos atentos, vigilando, inmediatamente lanzamos todo lo que vemos al corazón. Después, juzgamos, suponemos, decidimos y tomamos actitudes equivocadas, principalmente porque actuamos por impulso, en la emoción y el sentimiento”.

La Palabra de Dios nos muestra un ejemplo de comportamiento envidioso: “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró el Señor con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él” (Génesis 4:4-7). La marca del envidioso es el semblante caído y, por más que intente disfrazarlo, su interior también se encuentra afectado.

MÁTELA DE HAMBRE

La mujer que elige vivir de acuerdo con la Palabra de Dios necesita estar dispuesta a descubrir sus características para cambiar lo que sea necesario. No obstante, frente a lo que es revelado por Él, le corresponde a cada uno, exclusivamente, tomar esa decisión.

Si quiere eliminar al monstruo de la envidia, mátelo de hambre: no le dé la mirada que necesita para sobrevivir. En lugar de eso, busque al Espíritu Santo y Él la ayudará a liberarse de ese sentimiento.

La mayoría de las veces, la envidia es el resultado de la inseguridad. Otra actitud que puede ayudar a muchas mujeres a eliminar la envidia es aprendiendo a convivir durante un tiempo con la frustración de no ser o no tener algo como le gustaría.

Y, hablando del tiempo, piense que cada una de nosotras tiene el suyo para alcanzar sus logros y, tal vez, el suyo aún no ha llegado. Confíe en el tiempo de Dios y fortalezca su confianza —puede ser que eso le esté faltando. Cuanto más la ejercite, más feliz se sentirá consigo misma y también se alegrará por los demás.

comentarios

[fbcomments url="https://universal.org.mx/2019/11/07/analice-si-usted-esta-siendo-envidiosa/" width="100%" count="off" num="3" countmsg="wonderful comments!"]

Free WordPress Themes, Free Android Games