Dios y las redes sociales

Dios y las redes sociales

Por Departamento Web

Por Núbia Siqueira

Vivimos en la era del Facebook, Instagram, WhatsApp, Telegram y otras redes sociales que predominan en todo el mundo. Tenemos que admitir que han provocado una verdadera revolución en la vida de las personas, de manera que la información se volvió la gran atracción del momento. El conocimiento que antes era transmitido en las escuelas, los libros o por personas con experiencia, hoy se le da a cualquiera. Yo noto hasta un cierto atiborramiento de información.

Por ejemplo: somos la generación que más sabe de alimentos, pero también somos los que más comemos mal, los más obesos y más enfermos debido a la mala alimentación. Cuánta incoherencia, ¿no es así?

Parece que, al mismo tiempo que las personas saben de todo, ellas tampoco saben lo suficiente para tomar decisiones correctas sobre cuestiones simples. Así que, el conocimiento no se absorbe para la vida, porque este solo se queda en el campo de la teoría. Además de eso, gran parte de esa información no es verdadera, por eso, no provocan verdaderos cambios en quien toma conocimiento de ellas.

Dios ya sabía que viviríamos esos días malos, por eso, nos concedió Su Espíritu para darnos instrucción, prudencia y socorrernos en cada situación de la vida. El Espíritu de la Verdad es el Único capaz de darnos sabiduría para identificar el mal y mantenernos lejos de él.

Desde el principio, el arma más eficaz de satanás fue el engaño, y encuentra en los medios sociales un campo fértil para usar su herramienta más destructora.

No podemos olvidar que el diablo es el padre de la mentira, y como su autor, bastan algunos minutos para convencer a una persona distraída. ¿No fue lo que sucedió con Eva en el Edén? En muy poco tiempo, satanás la engaño e hizo que la raza humana fuera contaminada por el pecado.

Como dice Proverbios 14:15, “El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos”, es decir, los imprudentes creen en todo lo que ven, oyen o leen, y debido a eso, son influenciados fácilmente. No obstante, los prudentes evalúan y miden todo, como lo enseña la Palabra de Dios: “Examínenlo todo; retengan lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21).

El cristiano debe considerar que, en la vida, tendremos delante de nosotros la verdad y la mentira, y solamente el discernimiento espiritual nos puede cualificar para diferenciar al falso del auténtico.

Por lo tanto, no se impresione con cualquier cosa que aparezca escrito en los periódicos o publicado en internet, porque, si usted actúa así, estará vulnerable a la acción del mal.

Por eso, el Señor Jesús alertó que en el fin de los tiempos, nosotros tendríamos que ser altamente cautelosos, pues el ministerio del engaño operaría de forma abundante en medio de los salvos y engañaría a muchos:

“Cuídense de que nadie los engañe” (Mateo 24:4).

Nosotros solo podemos ser engañados por algo o alguien que es estrictamente convincente, de manera semejante a lo real y que aparentemente es bueno. De lo contario, la propuesta no embaucaría a nadie. Sepa que satanás nunca se presentará como realmente es, y sus siervos tampoco.

Es importante subrayar, también, que el Señor Jesús advirtió que el riesgo del engaño es para los sinceros en su fe, pues quien vive engañado por el diablo, ya está en sus garras. Los verdaderos cristianos corren peligro, pues permanecen siempre en la mira de satanás. Por eso, todo cuidado debe aplicarse para quien no quiere tener su fe arruinada y su destino eterno comprometido.

Entonces, cuidado, ¡no permita que nadie le engañe!

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