El Grito Divino

El Grito Divino

Por Departamento Web

«Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?»  Jeremías 4:14

No fue porque Jerusalén se encontraba físicamente devastada que Jesús lloró cuando entró allí. Lloró porque su condición espiritual y, consecuentemente, moral, estaba en el lodo.

Al mandar a Jerusalén a que lavara su corazón de la maldad, para ser salva, el Señor señaló porqué la mayoría de los “cristianos” ha sido débil, enferma y ha estado al borde de la tumba.

Es muy duro hablar así, pero es el grito Divino para despertar a aquel que, de una forma o de otra, abrió la puerta del alma y permitió la entrada de la maldad. Y lo peor: incluso viviendo los límites de la miseria espiritual, todavía no se da cuenta de la alerta del Espíritu Santo por intermedio del profeta Jeremías.

¿Qué hacer?… Si no oye a Aquel que convence del pecado, ¿oirá a Sus siervos?

«Oh SEÑOR, ¿no miran Tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.» Jeremías 5:3

Texto extraído del blog del obispo Edir Macedo

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