Las lecciones del hijo pródigo

Las lecciones del hijo pródigo

Por Departamento Web

Medite en estas 7 valiosas lecciones dejadas por el Señor Jesús en la Parábola del hijo pródigo

De las parábolas dejadas por el Señor Jesús, la del hijo pródigo es una de las más conocidas y rica en lecciones. La parábola habla de un hombre que tenía dos hijos. Un día, el más joven buscó al padre y reivindicó su parte de la herencia, el cual fue atendido rápidamente.

“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes” (Lucas 15:11-12).

El obispo Adilson Silva explica que los dos hijos representan a dos tipos de personas que existen dentro de la iglesia. Mientras el padre representa a Dios. y estas son las lecciones que podemos aprender de esta parábola

1.ᵃ lección: Dios respeta nuestra voluntad

Aquel padre sabía que el hijo era joven e inexperto. Podía, por lo tanto, imponer su autoridad de padre y negar la petición de su hijo e impedirle que se alejara de él. Pero, aun sabiendo que la elección del hijo era mala, le dio la parte de la herencia que le correspondía y le permitió que partiera.

Es así como Dios actúa. «El Espíritu Santo nos inspira y muestra qué dirección tenemos que seguir, pero Él no impide que cometamos errores. Si la persona elige hacer lo equivocado, el Espíritu Santo no se lo impedirá. Él permite que la persona se equivoque, pero también permite que coseche lo que siembre «, aclara el obispo.

La palabra «pródigo» significa derrochador. Es decir, aquel que no utiliza de forma correcta sus recursos. Así son muchos cristianos. No le dan el debido valor a los recursos espirituales que reciben.

2.ᵃ lección: Lejos del Padre, la sensación de bienestar es temporal

Al principio, a los ojos de aquel hijo, su elección representaba la tan soñada libertad. Es probable que haya demorado un tiempo considerable para gastar todo lo que tenía. Durante este periodo vivió a su manera, disfrutando de todos los placeres que el dinero le podía proporcionar, sin tener que darle explicaciones a nadie.

“No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle” (Lucas 15:13-14).

No obstante, los días de gloria aparente llegaron a su fin. Después de gastar todo lo que tenía, él se quedó en la miseria, pasando adversidades al punto de no tener qué comer. Fue, entonces, que entró en razón.

“La verdad es que cuando la persona se aparta de Dios, por más que crea que está libre, tarde o temprano notará que está en las garras del diablo. Esa sensación de bienestar es temporal”, destaca el obispo Adilson.

3.ᵃ lección: Algunas personas, para tener un encuentro con Dios, primero necesitan tener un encuentro con el diablo

Fue exactamente eso lo que sucedió con el hijo pródigo.

“Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba” (Lucas 15:15-16).

Él, que era hijo de un padre, alcanzó el nivel más bajo de la miseria. El hambre que sentía era tanta que llegó al punto de desear alimentarse con la comida de los cerdos, pero hasta eso le era negado. “Allí él tuvo un encuentro con el diablo. Hay personas que solo van a entender que necesitan a Dios cuando tengan un encuentro con el diablo. En el caso de él, fue necesario”, señala el obispo.

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4.ᵃ lección: Cuando hay arrepentimiento sincero, siempre habrá perdón de Dios

Finalmente, él había reconocido que cometió un error al apartarse de su padre. Estaba sinceramente arrepentido y consciente de la gravedad de sus acciones. Por eso, no se creía en el derecho de volver a la condición de hijo.

“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros” (Lucas 15:17-19).

5.ᵃ lección: Dios nos acepta como estamos

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Aquel padre no vio el estado en el que se encontraba su hijo. Sucio, maloliente y harapiento. Cuando lo vio, corrió a su encuentro y lo abrazó y besó. Lo a él que le importaba era que su hijo estaba de nuevo en sus brazos.

Así es Dios. No importa en qué condiciones usted se encuentra. Todo lo que Él quiere es que usted regrese. “Usted pudo haber mentido, adulterado, robado, traicionado. Usted puede venir todo sucio, Él le aceptará. Claro, después Él le transformará”.

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6.ᵃ lección: Dios transforma y le da una nueva vida al arrepentido

“Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies” (Lucas 15:22).

La persona incluso puede venir como está, pero si en verdad hubo un verdadero arrepentimiento, Dios la transformará en una nueva criatura. Así como hizo el padre del hijo prodigo al mandar que le trajeran nuevas vestimentas y le colocaran el anillo en el dedo de su hijo. Es decir, el anillo sellaba, de una vez por todas, el perdón y la confianza reconquistada.

7.ᵃ lección: Los que se humillan delante de Dios, siempre serán exaltados

En aquel mismo día, el padre hizo una gran fiesta para celebrar el regreso del hijo que estaba perdido y fue encontrado.

“Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:23-24).

“Eso es lo que sucede cuando la persona reconoce su condición y se humilla delante de Dios”, finaliza el obispo.

Si usted está lejos de la casa del Padre, vuelva cuanto antes. Él le espera ansioso y con los brazos abiertos. Participe este domingo especialmente a las 9:30 a. m. en el Santuario de la Fe, en Av. Revolución núm. 253, Col. Tacubaya y en todos los Centros de Ayuda Universal.

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