Depresión, la prisión que lastima el alma

Depresión, la prisión que lastima el alma

Por Redacción Periódico

Sé que es un nuevo día y debo levantarme, pero el cansancio, la tristeza y la confusión no me dejan. No quiero vestirme, ni ver a nadie. Amo a mi familia, pero no quiero que sufran al verme así. ¿Cómo es que llegué hasta aquí? Siempre he logrado lo que quiero; sin embargo, ahora no sé que me pasa. Solo quiero llorar, no tengo hambre, parece como si fuera ajena a este mundo, ni siquiera puedo caminar y solo de pensar que puedo encontrarme con mis conocidos, me da náuseas, ¡no los quiero ver! Quiero estar sola porque todo me afecta. Quisiera recuperar la ilusión. Era preferible que no despertara…”, escribió una persona anónima en un portal para tratar la depresión.

Cuando la OMS clasificó las enfermedades —no solo por su peligro de llevar a la muerte, sino por la incapacidad que producen en los que las sufren—, la depresión resultó ser una de las más terribles. Se trata de un trastorno cuyo número de personas que la padecen va en aumento.

Además, se caracteriza por la perturbación del estado de ánimo en la que predomina un sentimiento de tristeza, pérdida, ira o frustración que interfieren con la vida diaria, durante un período de algunas semanas, meses o más.

“La depresión es una enfermedad frecuente y grave que tiene repercusiones neurobiológicas en el cerebro y que causa un sufrimiento importante tanto a los pacientes como a sus familias”, comenta Inmaculada Gilaberte, especialista en Psiquiatría y doctora en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid.

Aunque las causas varían, los expertos aseguran que las personas deprimidas muestran altos niveles de la hormona cortisol y existen ciertos indicadores que pueden ayudar a saber si una persona está pasando por una depresión, como:

• Cambios en el estado de ánimo

• Disminución del interés de las actividades que solía realizar

• Pérdida considerable de peso

• Fatiga, cansancio

• Culpa excesiva, o sentimientos de inferioridad

• Pensamientos de muerte

A pesar de ser una enfermedad devastadora y que ha aprisionado el alma de muchos, ni tú, ni tus seres queridos deben pasar por este sufrimiento innecesario. Por eso, asiste este viernes, al mediodía, a una reunión que, por la fe, te puede liberar de este mal. No estás solo(a) en esto.

La depresión la tenía como muerta en vida

“En el pasado, fui una mujer agresiva, depresiva, sin control de mis emociones, humillaba a mi esposo y lo ofendía; mi carácter era tan feo que en lugar de que mi familia me viera con amor, los alejé de mí.

No entendía por qué me sentía triste, vacía, insegura y con miedo. Aunque quería luchar contra la depresión, había algo que siempre me dominaba.

Era extraño, parecía como si estuviera muerta en vida, no dormía, lloraba, no tenía ganas de bañarme, arreglarme, comer o cocinar. Sabía que necesitaba una salida urgente, pero ¿a dónde podía acudir?

Afortunadamente, conocí el lugar indicado para resolver mi situación: el Centro de Ayuda Universal, donde poco a poco obtuve paz y el insomnio se fue.

Sin embargo, entendí que lo único que podía darme vida era el Espíritu Santo, por eso, busqué llenarme de Él y así pude perdonar y pedir perdón a todos los que dañé y ofendí.

Además, cambió mi interior, me controló y no volví a estar triste ni depresiva. Hoy me siento comprendida y amada. Él era lo que necesitaba”, Paola de la Cruz.

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