Quien tiene el Espíritu Santo… ¿se equivoca?

Quien tiene el Espíritu Santo… ¿se equivoca?

Por Departamento Web

Al contrario de lo que muchos piensan, ser bautizado no excluye las oportunidades de fallar. Comprenda el motivo.

Cuando una persona decide bautizarse en las aguas, está mostrando, con esa actitud, que se arrepiente de sus pecados y que acepta al Señor Jesús como su Único Señor y Salvador. Hecho esto, un nuevo camino se abre para ella: buscar el Espíritu Santo.

“Entonces, el bautismo en las aguas sin la aceptación de la Palabra de Dios no es válido. El Espíritu Santo no necesita una regla para ser derramado; sí, necesita una entrega total y completa de la vida en el Altar, a través de la obediencia. Una vez que usted se entrega 100% a Él, en la misma proporción y en la misma intensidad, Él se entregará 100% a usted a través de Su Espíritu”, explica el obispo Edir Macedo en su blog.

La Biblia explica que el Espíritu Santo es Dios, la tercera “Persona” de la Trinidad, Su Espíritu es el que puede habitar en quien Lo busca de todo corazón. Sin Él no hay cómo permanecer fiel a Su Palabra.

El Señor Jesús, antes de subir a los cielos, les previno a los apóstoles sobre eso: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:12-13).

Días después de la resurrección de Jesús, los apóstoles, reunidos en un mismo lugar, vivieron esta experiencia y, en el día de Pentecostés, sus discípulos también. “… y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:3-4).

Después de aquel episodio, el número de seguidores de Jesús aumentó mucho y los apóstoles enseñaron como nunca antes lo que Él les había enseñado. Esto solo fue posible porque ellos fueron guiados por el Espíritu. Porque la persona bautizada con el Espíritu Santo tiene sed de ganar almas, de llevar la Palabra de Dios a quien necesita ser un ejemplo de Él por donde pase. Solo que, a pesar de tantas cosas buenas que hicieron, los apóstoles fueron perseguidos y vivieron muchas tribulaciones.

¿Escudo?

El obispo Julio Freitas explica que un error muy común es creer que tener el Espíritu Santo es poseer un escudo que blindará a la persona de toda y cualquier dificultad. “Una persona bautizada es tan perseguida, víctima de la injusticia y tentada como las que no lo son. Yo diría que incluso mucho más que quien no lo fue, porque ella es una amenaza para el mal, y luz para el mundo”, orienta.

Entonces, a pesar de tantas recompensas espirituales, el obispo deja claro que la persona bautizada no es perfecta, es decir, puede cometer errores, sí, al contrario de lo que muchos piensan o juzgan. “El Espíritu Santo nos convence del pecado, pero no por el hecho de que la persona es bautizada con el Espíritu Santo significa que será perfecta, que no va a fallar o pecar. La ventaja es que es más instruida, fortalecida y advertida sobre los errores que puede cometer y cómo debe reaccionar en las dificultades. Esto no quiere decir que el bautizado esté libre de ser tentado, de cometer errores o de caer en tentación”.

Entonces, si la persona se equivocó y tiene, de hecho, el Espíritu Santo, debe arrepentirse, cambiar y seguir adelante. “¿La persona cayó, cometió un error, falló o pensó que no debía, pero reconoció su error, lo confesó de inmediato y lo abandonó? Actuando así, seguramente convencerá al Espíritu Santo de que ella sigue siendo su sierva. Ahora, a ella le corresponde perdonarse y practicar los frutos dignos de arrepentimiento y no practicar más el error cometido”, detalla el obispo Julio.

¿Cómo no perderlo?

Tal vez usted se está cuestionando: ¿cómo saber si perdí o no el Espíritu Santo? Simple. Basta observar los frutos. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22).

El obispo Julio dice que Él no sale, así, fácilmente, sino que es necesario que haya temor y obediencia. “Es decir, para que la persona no pierda el Espíritu Santo no puede insistir en el error. Ahora, si insiste, el Espíritu Santo no tendrá otra opción sino la de dejar aquella persona, una vez que ella no se arrepiente ni quiere agradarlo”, concluyó.

Uno de los principales beneficios de quien tiene el Espíritu Santo, sin duda, es saber qué le agrada o no a Dios. Incluso sabiendo esto, cabe reforzar que la persona que tiene el Espíritu Santo sí puede fallar. Pero, si ella es sincera en el arrepentimiento, como ya dijimos, tendrá la dirección correcta para no desagradar a Dios nuevamente.

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