La afrenta del cáncer terminal no pudo más que Dios

La afrenta del cáncer terminal no pudo más que Dios

Por Departamento Web

“Aun siendo partícipe en la iglesia, para mí fue una afrenta muy grande el cáncer de piel que me detectaron,ya que era terminal.

¿Qué hacía esta enfermedad conmigo? Se me caía el cabello, empecé a bajar mucho de peso (de 10 a 15 kilos), me sentía muy cansada… Cuando me la diagnosticaron, me hicieron una biopsia urgente para saber si estaba avanzado, porque, al ser agresivo, avanzaría de manera rápida. Tras dicho estudio, tres médicos me confirmaron que me tenían que operar de inmediato.

Por la cuestión laboral, no tenía la oportunidad de hacerlo; sin embargo, eran tantos los síntomas que me dijeron que si no lo realizaba, tendría que firmar un documento que dijera que era bajo mi responsabilidad. Cuando decidí firmar, la doctora me dijo que primero me tenían que hacer algún tipo de tratamiento.

Solo tenía dos salidas: el médico o Dios. Lo que decidí fue tomar los estudios originales junto con el voto y los puse en el altar. Yo le dije a Dios: ‘Necesito que me saques de esta situación, esta afrenta no es solamente mía, Tú vas a luchar conmigo’. No tenía otra salida más que Él, no era posible que yo, sirviendo a Dios y apoyándome en mi fe, tuviera esta enfermedad. Cuando me dijeron que estaba totalmente desahuciada, hice mi voto.

A los 15 días, el médico me preguntó a qué iba. Obviamente le expliqué. Él me dijo: ‘Traes dos pruebas de que es cáncer, pero en el que te acabo de hacer no tienes absolutamente nada’.

Le habló a otro médico y también confirmó que no tenía nada. Dios me había sanado, Él luchó conmigo y ambos superamos la afrenta. Hoy en día estoy totalmente sana y fue gracias a que puse totalmente mi confianza en Dios”, Nayeli Borboa Sánchez.

El domingo 14 de abril a las 9:30 a. m., el obispo Macedo realizará un clamor, que se transmitirá desde el Templo de Salomón, para presentar todas las cartas de afrenta. ¡Participa tú también!

Pasa saber más de este propósito. Participe en el Santuario de la Fe, en Av. Revolución núm. 253, Col. Tacubaya o en el Centro de Ayuda Universal más cercano a su domicilio.

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