“Yo solo dejé de ir a la iglesia, pero no salí de la presencia de Dios”

“Yo solo dejé de ir a la iglesia, pero no salí de la presencia de Dios”

Por Departamento Web

Comprenda el engaño de esta frase

Por ser omnipresente, Dios no se limita a las paredes de un templo. En cualquier lugar podemos invocarlo y tener comunión con Él.

Debido a eso, muchos creen que dejar de frecuentar la iglesia no es la misma cosa que salir de la presencia de Dios.

Sin embargo, olvidan que el ambiente de fe vivido en la iglesia fortalece nuestra comunión con Él.

El obispo Sergio Correa, responsable de los obreros en Brasil, explica que muchos ignoran el hecho de que cuando salen de la iglesia, ya no están en la presencia de Dios desde hace mucho tiempo, pues descuidaron su propia comunión.

El obispo hace una analogía de la vida espiritual con la batería de un aparato. De la misma forma que este funciona perfectamente mientras está conectado al cargador, así también es nuestra vida espiritual. Cuando el aparato es desconectado, este logra funcionar durante un tiempo hasta que empiezan las señales de que es necesario recargar.

“Cuando nuestra batería espiritual está débil, los cuidados de este mundo, los problemas y las preocupaciones del día a día terminan apartándonos de Él, pues desvían nuestra atención de la fe para lo que vemos y sentimos”, explica.

El problema es que muchos no se dan cuenta de inmediato del debilitamiento de esa batería.

Por qué salen

Es posible dejar de alimentar esa batería espiritual a pesar de estar dentro de la iglesia. El obispo resalta que, aun ante los innumerables motivos para apartarse de la iglesia, esto no sucede de la noche a la mañana.

“La persona empieza a darle menos atención a las cosas de Dios y más atención a lo que ven por fuera, al quitar su cargador del ‘enchufe’. Entonces, empieza a escuchar los pensamientos de duda o malos pensamientos que cambian su modo de ver el mundo”, aclara.

Por esa razón, existen personas que aún están dentro de la iglesia, incluso ocupan cargos dentro de la Obra, sin embargo, aun siendo activas en el servicio sagrado, espiritualmente están apartadas de Dios.

Ese es el motivo principal por el cual muchos no logran permanecer en la presencia de Dios fuera de la iglesia. “El distanciamiento empieza primero en la parte interna de la persona y solo después se manifiesta externamente. Por eso, es prácticamente imposible no apartarse de Dios después de apartarse de la iglesia. Cuando llega al punto de salir de la iglesia, usted ya se apartó internamente desde hace mucho tiempo”, concluyó.

Mantenga su batería cargada

Su fe necesita ser protegida cuidadosamente. De ella depende la Salvación del alma.

“… obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” (1 Pedro 1:9).

La iglesia es un ambiente necesario para nuestra comunión. Ahí aprendemos la Palabra de Dios, nos unimos en oración con nuestros hermanos, cooperamos para el crecimiento mutuo.

Si usted ha notado dentro de sí mismo el deseo de dejar de ir a la iglesia, e incluso se ha dado diversas razones para eso, verifique con qué ha alimentado su corazón.

¿Ha invertido tiempo para hablar con Dios? ¿En meditar Su Palabra? ¿Ha reservado tiempo para llevar el amor del Señor Jesús a los que sufren? Es posible que estas sean algunas de las razones por las cuales esa voluntad de salir está cada vez más fuerte.

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