Consagración del grupo La Última Piedra

Consagración del grupo La Última Piedra

Por Redacción Periódico

Espiritualmente hablando, la consagración (dedicación) de una persona a Dios tiene un simbolismo especial. David, por ejemplo, era rechazado y considerado como poca cosa en su familia, tanto que le fue encomendada una responsabilidad que a los ojos humanos era insignificante: pastorear ovejas. Mientras que a sus hermanos, considerados fuertes, la de pelear grandes batallas.

No obstante, la Biblia señala que para Dios, David era de gran estima y sería parte fundamental de un propósito para el pueblo de Israel: “Dijo el Señor a Samuel: […] Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos he provisto de rey. […] Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere. […] E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: el Señor no ha elegido a éstos. Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces el Señor dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor vino sobre David” (lee 1 Samuel 16:113).

La consagración con el aceite santo derramado en la cabeza de una persona representa al propio Dios entrando en la vida de una persona para habitar en ella y para capacitarla para cumplir Sus propósitos divinos en la Tierra. Con base en esa visión y en dicha historia bíblica, en días pasados, se realizó la consagración de los voluntarios de La Última Piedra con el fin de que el mismo Espíritu que le dio sabiduría y fuerza a David, lo haga con cada uno de ellos para poder ayudar a personas que se encuentran esclavizadas por una adicción.

Estados como Guadalajara, Tampico, Puebla, entre otros, así como en la Ciudad de México, fueron testigos de esta ceremonia especial que tuvo lugar durante el Tratamiento en Contra de los Vicios que se lleva a cabo los domingos a las 3 p. m. Si tienes alguna adicción o conoces a alguien con este problema, acércate a la Universal más próxima y pide informes.

¡El vicio sí tiene cura!

El alcohol casi acaba con su vida

Cuando mi abuela falleció, me refugié en los vicios. El alcohol no solo me trajo problemas con mis papás, también casi acaba con mi vida, pues una vez estuvimos a punto de chocar por nuestro estado etílico. Cuando mi comportamiento me alejó de mi familia, asistí a la Universal.

No dejé de tomar por arte de magia, puse de mi parte, reconocí que no podía sola y que necesitaba ayuda. Quería cambiar… ¡y lo logré de la mano de Dios! El alcohol dejó de ser indispensable para mí. Ya no necesito tomar porque soy feliz”, Blanca Elizabeth.

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