Pereza: enemigo de tu prosperidad

Pereza: enemigo de tu prosperidad

Por Redacción Periódico

El perezoso se muere de deseos, pero no es capaz de ponerse a trabajar” (Proverbios 21:25).

“Me gustaría tener mi casa”, “Quisiera poder comprar lo que quiera”, “Ojalá pudiera pagar mi deuda”, “Espero terminar mis estudios para tener un buen trabajo”, “Me encantaría ir a muchos países”.

Imaginar no es suficiente. La pereza suele ser un gran enemigo y aumenta al ver que el camino no es simple. Por eso, es importante ponerte en acción. El querer no hará que las cosas sucedan por sí solas.

A veces, puedes estar cansado, no tener ganas, pero realmente tienes que comprometerte contigo mismo(a) y aprender a “negar algunos impulsos, sentimientos y deseos, y entrenar para hacer lo que se debe hacer”, explica Jadson Edington, autor del libro 50 secretos para el éxito.

“Es como construir un edificio. Usted va trabajando en varias partes al mismo tiempo e incluso festeja cuando termina una etapa, pero sabe que aún quedan muchas etapas hasta completar la obra. Sin embargo, si tiene en mente una imagen clara de lo que va a lograr cuando termine todas las etapas, es mucho más fácil atravesarlas”.

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“Por la miseria, llegamos a alimentarnos de comida regalada”


“Provengo de un fracaso matrimonial y, por ende, yo también tuve matrimonios destruidos. En mi vida tuve tristeza, depresión y hambre. Lavaba y planchaba ropa ajena, sobrevivía de eso, incluso llegamos a alimentarnos de comida regalada. Enfrenté situaciones de las cuales pensé que no existía la felicidad, no creí que Dios existiera. Fue depresivo para mí porque no tenía con quién contar, solo a mis hijos.

Además de esto, en mi tercera relación, mi esposo tomaba mucho. Me sentía culpable por la vida destruida de mis hijos. Mi esposo y yo llegamos al borde de la separación. Pero él llegó a la Universal y me invitó. Fui renuente, pero a partir de entonces no dejé de asistir a las reuniones. Desde ahí, por la fe, todo empezó a cambiar. Él se alejó de las adicciones y ahora somos una familia bendecida. La economía empezó a cambiar. Conquisté un negocio próspero de artesanías, mi auto, amplié mi casa y mi esposo e hijos tienen sus negocios propios.

Creo que la felicidad existe, me retracto de mis palabras. Toda mi familia es bendecida en base a la perseverancia y obediencia”, María G. González.

Sigue leyendo: Mitos sobre la prosperidad y la fe

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