Que tu vida no pierda sentido

Que tu vida no pierda sentido

Por Social Media

Jesús dijo que nosotros somos la sal de la tierra (Mateo 5:13-15) y debemos tener cuidado para no perder el sabor, porque cuando la sal lo pierde, solo sirve para ser arrojada al piso y ser pisada por los hombres.

Ahora bien, ¿cómo la sal pierde sabor? Tienen que pasar tres cosas para que se vuelva insípida. La primera es la falta de calor; la segunda, cuando falta ventilación y la tercera cuando la sal se mezcla con otros minerales.

Compara eso con tu vida, ¿cuándo pierdes tu esencia, la alegría, el brillo y dejas de ser la sal de la tierra para ser pisoteado por las humillaciones y problemas que enfrentas? Cuando te falta el calor, motivación y fuerza del Espíritu Santo. La segunda, la ausencia del aire del Espíritu, dejarte guiar por Él, tomar tus decisiones en base a Su guía y, por último, cuando te mezclas con personas negativas y te dejas influenciar por ellas, de tal manera que solo alimentan en tu mente la idea del “no es posible”, “no se puede”, “no lo puedes lograr”.

Recupera la alegría que has perdido, no te rindas ante las circunstancias, es posible si intentas luchar no solo bajo la fuerza de tu brazo, sino también mano a mano con Dios, permitiendo que, por la fe, Su poder actúe en lo que a tu parecer ya no tiene salida.

 

 

Sólo conquista quien no desiste

 

Julio Hernández

Intentando pagar una deuda millonaria, me endeudé en otros lados. Contraté profesionistas para que me sacaran del problema, pero no obtenía resultados. Confié en Dios, incluso en los momentos en donde todo parecía empeorar.

Humanamente, era imposible pagar el monto total, pero viniendo a la reunión de los Casos Imposibles sucedió tal cual lo determiné. A través de un voto de fe con Dios, saldé la deuda pagando únicamente el 10 por ciento de la misma”.

 

 

Guadalupe

Cuando empecé a venir a las oraciones de los Casos no tenía una economía buena, ya que por mi edad no encontraba trabajo ni me daban oportunidades. Aquí perseveré sin desistir. Hice un voto con Dios y a la semana ya había recibido mi respuesta: me contrataron en un excelente trabajo en el cual llevo cuatro años.

De hecho, me acaban de entregar un diploma por mi buen desempeño. Él me ha abierto las puertas y aunque nada fue de la noche a la mañana, sucedió”.

 

 

Puedes leer: Cuando Dios es su segunda opción

 

Ofrenda Online

«Desde la infancia sufrí maltrato. Eso me llevó a salirme de mi casa y refugiarme en los vicios»

Platicar con un Pastor

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