Depresión: una mortal, peligrosa y silenciosa enfermedad

Depresión: una mortal, peligrosa y silenciosa enfermedad

Por Social Media

«La pregunta que siempre me hago es si podré llevar una vida normal dentro la sociedad, en otras palabras, si seré funcional. Ese es el reto que me toca llevar día a día, he tenido que darme de baja en el trabajo y a lo mejor lo pierdo», contó para un portal de noticias un paciente que sufre episodios de depresión severa.

La depresión, también llamada enfermedad del siglo, no respeta género, raza, edad o condición socioeconómica. En sus garras hemos visto a cantantes, políticos, actores y millones de personas que si bien lograron salir adelante, otros lamentablemente se rindieron, quitándose la vida.

“Todos, en algún momento, hemos tenido episodios de tristeza, ya sea por la pérdida de un familiar, trabajo o hasta de un objeto. […] Existe la depresión leve hasta severa, en esta última, la persona no quiere saber nada del mundo ni de ella misma y tiene muchos síntomas, lo que pasa es que nos estamos olvidando de ser observadores porque la depresión indica cambios conductuales en la persona, que muchas veces llevan al suicidio o a alguna adicción”, explicó la psicóloga Guadalupe Primo al programa de televisión del Centro de Ayuda Universal.

Los héroes de la fe también pasaron por situaciones difíciles: Ana lloraba con el alma amarga y el profeta Elías de tan fuerte que era su angustia, pidió que Dios le quitara la vida. No obstante, ambos vencieron.

Tal vez, le has perdido el interés a todo, incluso a la vida. Crees que no puedes más o quieres desahogarte con alguien, pero parece que estás solo(a). Pues bien, en realidad, no es así, pues hay Alguien que está cerca de ti y de los que no tienen ánimo y esperanza: el Señor Jesucristo.

No llores más, los domingos en la Universal, especialmente a las 10:00 a.m., se realiza una reunión especial por ti que te encuentras sumido en un profundo vacío de tristeza y soledad. Aquí encontrarás el abrazo que tanto necesitas y podrás salir de túnel que parece no tener fin, por medio de la fe.

Acércate, ¡comprobarás que la vida sí tiene sentido!

 

Querían morir, pero ahora solo desean vivir

Carol Reyes

“Cada noche, me iba a dormir con el deseo de no despertar. Eso lo viví años atrás, cuando tenía depresión. Si bien venía de una familia que me dio todo, al poner mi propio negocio e irme bien, se convirtió en nada. Podría haber buscado otra salida, pero me fui por el camino fácil: el vicio.

‘Qué pase lo que tenga que pasar conmigo’, ‘Si me muero, ¿qué más da?’, pues al final estaba sola. Un día, conocí la Universal. El Dios que creía que no existía, me dio fuerzas. Poco a poco, vi bendiciones y puse un negocio nuevo. Tanto la depresión como los vicios quedaron atrás y hoy soy feliz”.

 

 

Marcela

“Miedo, carencias, vicios, inestabilidad y problemas sentimentales fueron los detonantes para la depresión. Queriendo ser feliz, me involucré con alguien, pero siempre discutíamos. ¡Me hacía sentir muy mal! Las ilusiones que me había hecho se esfumaron, me sentía humillada y las ganas de suicidarme no faltaron.

Buscaba a Dios y en el Centro de Ayuda lo encontré. Al poco tiempo, vi cambios en todos los aspectos de mi vida. El Ser que más me ha amado y el Único que solucionó mis problemas fue Él. ¡Me hizo muy feliz!”.

 

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