El alcohol los llevó a la ruina

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Fabiano Godinho:

«No podía estar un solo día sin alcohol. Tenía un futuro prometedor como surfista, pero la adicción me llevó a desistir de mis ideales. Lejos de ser un orgullo para mi familia, era una vergüenza.

Fabiano 2

Me  invitaron  a  las reuniones  de  los  viernes.  Practicando  con  toda  mi  fe  los  consejos bíblicos, superé el vicio, empecé a tener oportunidades en el surf y ahora compito a nivel internacional. Soy empresario y un digno ejemplo para mis hijos».

 

 


 

Antonio 1

 

«Desde los 15 años de edad me convertí en cabeza de familia, esa presión me indujo a tomar y descuidé el negocio que logré con mucho esfuerzo. Para comprar comida, pedía dinero a mis padres. Mi esposa estuvo a punto de irse.

 

 

Antonio 2Viniendo a la Reunión de Liberación Espiritual, Dios me ayudó a tener la firmeza para abandonar el vicio y comprometerme conmigo mismo y con mi familia. Pude reconstruir mi matrimonio, levanté mi negocio y puse en marcha dos proyectos más». Antonio Estrada:

 

 


Rocío Pérez:Rocío Pérez 1

«Por decepciones amorosas caí en depresión. El dolor de esas experiencias causó que me hundiera en el alcoholismo. Era una manera de desahogarme. No pasó mucho tiempo para que perdiera mi empresa de publicidad.

Dios sanó mi dolor, me dio la oportunidad de recomenzar y entendí que no tenía porqué vivir triste y dependiente de bebidas para sentirme bien. Aprendí a valorar mi vida y hacer a un lado las “soluciones” engañosas»

«Mi hija sanó de epilepsia»

«Tras el abandono de mi esposo, caí en una depresión muy fuerte. Tenía una mezcla de odio y rencor que no me dejaba vivir, empecé a tomar para aliviar mi dolor emocional, visité a brujos, pero nada me ayudaba a sentirme mejor.Sandra

Ese no fue el único trago amargo que viví, más tarde a mi hija le diagnosticaron epilepsia. No entendía por qué me pasa todo eso, le preguntaba a Dios por qué a mí me sucedían esas cosas, por qué pasaba por esas angustias. Eso sin contar con que mi economía no era la mejor, debía más de cien mil pesos.

Sabía de este lugar, pero tenía mis dudas sobre las bendiciones hasta que un día me animé a venir.

Fue increíble, Dios cambió todo. Perseverando en las reuniones, mostrándole mi fe a Dios en la Campaña de Israel, el Señor hizo lo que parecía imposible, mi hija sanó. Soy una mujer feliz, no tengo deudas, no hay odios ni rencores solo el amor de Dios», Sandra Paredes.

 

«Despunté económicamente»

Salvador«A veces uno actúa sin pensar y no mide las consecuencias de sus actos, eso me sucedió. Le fui infiel a mi esposa. Cuando ella se enteró, se puso muy triste y no era para menos. Me guardó rencor y, aunque le pedí perdón, ella ya no quería saber de mí.

 

Mi economía también se vio afectada, pues con tantos problemas, no atendía los negocios. Estaba arrepentido, pero el daño ya estaba hecho. No sabía cómo lograr el perdón de la persona que amo. Solo Dios fue capaz de ayudarme.

Acudiendo a las reuniones del Centro de Ayuda Universal pude, primeramente, obtener el perdón de Dios, perdonarme a mí mismo y conquistar la reconciliación con mi esposa. A través de la Campaña de Israel logré restaurar mi matrimonio. Felices

Más tarde acudí los lunes para restablecer mi economía.

En  las  reuniones  de  la Noche  de  la  Conquista mi  visión  se  abrió.  Mejoramos  como  familia  y tenemos una flota de transporte público. Transporte

Hoy no nos falta nada, pues nuestro pilar es Dios y Él nos da la sabiduría para tener una familia bendecida y finanzas prósperas»,  Salvador Briones.

«Decía que era mi cruz»

«Mi esposo era alcohólico y me golpeaba, además de que no me daba gasto. En el altarVarias veces quise dejarlo, pero mi madre me decía: “esa es tu cruz y debes aguantarla”.

Era tan violento que me dejaba  de golpear  solo  cuando  me  veía  sangrando  en el  piso,  incluso  los  maltratos  se  dieron estando yo embarazada, a pocos meses de dar a luz.

Quien yo amé me pateaba sin importarle mi vida y la de su hijo.

Ese no era nuestro único problema. Mi hija estaba enferma, tenía un padecimiento cerebral y era necesario  intervenirla  quirúrgicamente,  pero  la  esperanza  que  sobreviviera  era  poca.

Los tratamientos fueron caros y esto afectó nuestra economía.

autosDesesperados, buscamos la ayuda de Dios y fue ahí cuando nuestra situación cambió.

Al obedecer su Palabra y participar en la Campaña de Israel, cada problema terminó. No fue de un día a otro, llevó su tiempo, pero salimos adelante. Felices 1Hoy tengo un matrimonio bendecido, economía estable y mi hija sana.fachada casa Nunca fue mi cruz sufrir, ahora lo entiendo. Lo que me estaba faltando era conocer esta fe que mueve montañas»,  María Inés Hernández.

 

«Yo era el problema y debía corregirme»

La fe mueve banner«Que  mi familia estuviera unida parecía irreal. Reconozco que fui infiel, mentiroso, tenía un gusto excesivo por el alcohol y desconocía cómo ganarme la confianza de mis hijas.IMG_7968

No me daba cuenta, pero era yo quien propiciaba las discordias. Estuve a punto de divorciarme…

En la cuestión económica no salía adelante, mi negocio iba de mal en peor y debía cerca de un millón de pesos.

Hoy comprendo que mi éxito no estaba completo porque me hacía falta un hogar pleno.

¿De qué me serviría tener lo mejor sin poder disfrutarlo con quienes amo? Entendí que debía corregirme.

Me apegué al Señor Jesús, quien me mostró el poder infalible de mi fe.

Al manifestarla, cambió mi forma de ser y perdí el gusto por alcoholizarme. Posteriormente, las ventas y mis ingresos aumentaron hasta poder saldar todo el adeudo y comprarme dos autos.

La  convivencia con mi  esposa e hijas  es  buena, incluso  comparto  mi afición por la música con ellas. ¡Toda esta dicha viene de Dios!»,

Atanacio CruzIMG_7980 copia 2

A los 15 años me volví cabeza de familia

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Antonio 1“A los 15 años tuve que enfrentarme a la responsabilidad de ser padre y cabeza de familia. Angustiado por esa nueva fase, empecé a tomar. Me volví alcohólico, todos los días estaba ebrio; de hecho, mi negocio no avanzaba porque lo habría con cerveza en mano.

El dinero no me alcanzaba porque me lo gastaba en la bebida. Para comprar comida, pedía dinero prestado a mis papás. Mi esposa se cansó de mi actitud y estuvo a punto de dejarme, dijo que no me permitiría ver a mis hijas. Eso me hizo reaccionar, pero no sabía qué hacer para superar mi adicción.
Antonio 6En esos momentos, mi abuelita me habló de un Dios dispuesto a ayudarme. Visité el Centro de Ayuda y me encantó la calma que Dios me da. Por medio de las oraciones dejé el vicio, pero yo deseaba mucho más que eso, así que activé mi fe y abrí mi visión.

La Hoguera Santa fue la oportunidad perfecta para concretar los planes que Dios puso en mi cabeza. De esta manera, el negocio que ya tenía prosperó y me generó los medios para poner dos tortillerías, también adquirí una camioneta. La relación con mi esposa se reconstruyó, hoy soy un hombre próspero, pero aún voy más” (Antonio Jonathan Estrada).

Un accidente transformó mi vida – Thiago Helton

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“Una persona en silla de ruedas es tan capaz como cualquier otra, esa certeza es la que me ayuda a superar los desafíos que diario enfrento en mi vida. Si alguien me dice que mis limitaciones son muchas, les digo que mis objetivos son más. Yo soy la Universal” Thiago Helton

Quizás usted ha sentido que los problemas le están sofocando, pero a través de la fe nada es imposible para Dios. Vea esta historia de vida y de superación.

“Induje a toda mi familia a la drogadicción”

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“No sabría decir cuál fue la causa, sólo recuerdo que un día me surgió el deseo de consumir cocaína. Me hice tan adicta que la mayor parte de mi sueldo se me iba en comprar ‘piedra’.

Un día mi nuera me encontró fumando en el baño y con tal de que no me delatara, le ofrecí droga. A partir de allí también se hizo adicta. Después supe que compartía con mi hijo las dosis que comprábamos. Al enterarse mi marido, quiso irse de la casa. Le ofrecí droga para que se quedara y aceptó.

Increíblemente induje a toda la familia al vicio. ¿Cómo salir de eso? No fue sencillo, pero en las reuniones de liberación me ayudaron. No sólo yo dejé los vicios, mi familia también fue libre de la drogadicción. Pero las bendiciones que recibimos no se reducen eso también pusimos nuestro propio negocio, compramos nuestra casa y un auto. Cuando se usa la fe Dios pone la fuerza de voluntad para dejar aquello que nos daña”. Concepción Orozco