IMG_3487

Mi sueldo no me alcanzaba

00

Dios nos dio otra oportunidad

La fe mueve banner

«Mi esposo fue alcohólico por muchos años, varias veces tuvimos que ir lo a recoger de las calles donde quedaba tirado, ebrio. Lo atropellaron, lo asaltaron, lo hirieron, perdió cosas… no se daba cuenta de cuán mal estaba.

Por otro lado, una de mis hijas tenía un tumor cerebral, era del tamaño de una bola de billar. Los médicos dijeron que si salía bien de la operación, quedaría en silla de ruedas y tomaría medicamento de por vida.

Ver en ese estado a quienes más amo, me deprimió. Recurrí a psicólogos, psiquiatras, acupunturistas, pero no podía sobreponerme.

Empecé a venir aquí y los pastores me hicieron ver que la fe produce soluciones para cualquier problema. Me apegué a Dios y hoy me da gusto decir que Dios nos dio otra oportunidad como familia.Testimonio familiar 1

Fue un proceso: mis hijas y yo hicimos novenas de oración y participamos en campañas de fe para lograr el objetivo: mi marido dejó la bebida, mi hija fue sanada, no toma ningún medicamento y camina sin dificultad.

Mis lágrimas hoy son de agradecimiento a Dios, porque nos encaminó al lado bueno de la vida.» Ernestina Remigio

Sufrí las consecuencias

La fe mueve banner

«Cuando llegué al Centro de Ayuda Universal, Dios me concedió la dicha de ser papá, pues mi esposa no había logrado embarazarse. A pesar de haber recibido ese milagro, yo criticaba la labor de la iglesia, especialmente las Campañas de Israel.

Cinco años pasé llevando las cosas de Dios a mi manera; creía que no era como los pastores nos aconsejaban. Mi economía empezó a caer y no tuve para pagar la renta de la casa, me echaron y regresé a vivir con mis papás. Mi peor momento fue cuando mi hijo se enfermó y lo desahuciaron, ahí me di cuenta de que estaba actuando mal. Por mi soberbia, le cerré a Dios la puerta de mi vida y sufrí las consecuencias, por ende, Él no podía ayudarme.

Testimonio Sr. Wilkson 1Le dije a Dios: “Señor, si salvas a mi hijo, no vuelvo a cuestionar tu Palabra y la obedezco”. Al poco tiempo, mi niño se recuperó. Llegó la Campaña de Israel, yo quería hacer mi petición, pero dentro de mí había un conflicto: obedecer a Dios o no. No fue fácil, pero hice lo correcto, seguro de que Él me atendería.

Gradualmente, llegaron las bendiciones. Primero adquirí mi departamento, emprendí negocios importantes en Europa y hoy el dinero no me falta. Comprendí que una vida digna es posible siempre y cuando tomemos las cosas de Dios con seriedad», Anderson Wilkson.

«Ya no doy mis sueños por perdidos»

Enrique Hernández

Entrevista 2 «Uno de mis máximos anhelos era tener una familia, pero eso se vio interrumpido con mi divorcio. Fue un golpe bastante duro, no sabía cómo sobreponerme, menos aún porque mi ex esposa se llevó todo lo que logré con años de trabajo.

Pasó el tiempo y encontré a una linda mujer con quien rehice mi vida, pero en cuestiones de dinero teníamos varias preocupaciones, difícilmente cubría nuestras necesidades.

Esos apuros fueron el motivo para venir al Centro de Ayuda. Acercarme a Dios me devolvió las ganas de luchar, de soñar; comprendí que lo primero que debía arreglar era a mí mismo.Enrique HdzNegocio 1

Gracias a Él, volví a creer en mí.

En cada Campaña de Israel he llevado mi fe al extremo. El Señor, gradualmente, me ha mostrado su poder respondiendo mis peticiones: establecí un restaurante en un parque acuático y otro más en un hotel, también presto servicios de banquetes para eventos. Ahora puedo darle a mi familia lo mejor.Negocio 2 exterior 2

Dios me enseñó a nutrir mis sueños y a mantenerlos vivos, pues con mi fe soy capaz de concretarlos».Negocio 2 interiorNegocio 3Feliz

Comprueban el poder de la oración de una mamá

oración de una mamá Fernanda de la Paz:

«Pretendiendo ser popular, a partir de los 13 años empecé a salir de fiesta a cada rato y me alcoholizaba, más aún porque la relación con mi mamá no era buena.

Ella fue la primera en llegar al Centro de Ayuda. Un día, le explicaron que en Madres en oración podía pedirle a Dios que cambiara mi mal carácter.

Los meses pasaron, pero ella oró por mí hasta que me nació el deseo de acercarme a Dios.

Mi cambio no fue rápido, pero puedo decir que ya no tengo vicios y mis actitudes muestran que aprendí a respetarme. La relación con mi mamá es excelente, es mi amiga y hay plena confianza entre ambas».

La oración de una madre tiene mucho poder, esta puede librarlos de accidentes, malas decisiones, amistades inadecuadas y cambiar el carácter rebelde por uno cordial. Únete al grupo Madres en oración los domingos al terminar la reunión de las 10 a. m. en cualquier Centro de Ayuda Universal. Deja que la fe haga lo que por ti misma no has logrado.

El poder de la fe los hizo renacer

La fe mueve bannerMaravillas de la fe

Ignacia López:Ignacia López

«Empecé con dolores de estómago, espalda y cabeza. Los médicos no encontraban la causa y dijeron que tenía un problema psiquiátrico. Decidí consultar a los brujos en busca de otra opinión, pero empeoré: tuve insomnio, el cabello y las pestañas se me caían, los dolores se agravaron y me separaron de mis hijas porque ya no podía valerme por mí misma. Mi corazón no funcionaba bien, la oxigenación era insuficiente y perdí la movilidad de las piernas.

Tocando el Manto consagrado, volví a caminar y recobré la salud por completo.

Ya me devolvieron a mis hijas».

 

Teófila Maza:Teófila Maza

«Padecía colitis, gastritis y una afección bronquial por la cual sufría episodios de asfixia. Más tarde me detectaron un cáncer agresivo. Perdí el interés por la vida y varias veces consideré suicidarme.

Los antidepresivos no surtían más efecto. En mis noches en vela vi el programa del Centro de Ayuda y eso me animó a venir a tocar el Manto de los Milagros. Mi cura fue gradual, pero completa. Hoy en día gozo de óptima salud, además de la bendición del Señor Jesús en toda mi vida».

 

Alfredo Ramírez:Alfredo Ramírez

«El alcoholismo me dañó bastante: orinaba sangre y el dolor de riñones no me permitía caminar, para mitigarlo consumía cocaína.

Perdí mi empleo. Para comprar analgésicos y droga, vendí mi auto y algunas pertenencias. Los médicos decían que no volvería a caminar. Durante tres años seguí el programa del Centro de Ayuda, vi muchos milagros, pero me resistía a venir.

La primera vez que toqué el Manto, ¡el dolor se me quitó! Paso a paso, Dios me devolvió la salud, me ayudó a vencer las adicciones y volví a trabajar».

Fe que mueve montañas…

fe

fe

 

«Mi hija sufrió una hemorragia cerebral y estuvo 18 días en coma. Los médicos decían que si despertaba, tendría graves secuelas o bien quedaría en estado vegetal. Gracias a la fe en Jesús y a que tocamos el Manto, ella se restableció. Dios la sanó por completo y actualmente goza de perfecta salud» Verónica y Julieta.

fe

 

«Tenía un absceso en la ingle que después me infectó la pierna. La infección se expandió a los genitales y detrás de una de mis rodillas. Tal fue la gravedad que ningún medicamento lograba quitarme esa infección.

Me trajeron aquí y empecé a tocar el Manto. En seis meses me recuperé y la herida cerró gradualmente. Gracias a Dios, retomé mi vida», Guadalupe Maribel.

 

fe

 

«Mi hijo padecía asma. Las crisis eran terribles y las sufría cada semana o cada quince días. Él no podía salir de la casa. Asistiendo los domingos y tocando el Manto Consagrado, Dios lo sanó por completo. También hizo que mi esposo venciera el alcoholismo que él no lograba dejar por cuenta propia», Monserrat y Luis Morales.

 

 

 

«Dios me concedió el sueño de ser madre y nos dio holgura económica»

La fe mueve banner

Testimonio en Altar 1«La empresa donde mi esposo laboró no le pagaba. Pidió prestado a mucha gente para darnos el sustento y llegó a ser amenazado por no poder liquidar las deudas. Era tal la falta de dinero que íbamos con mi familia para que nos dieran de comer.

…Ya llevamos tres años asistiendo a las reuniones del Centro de Ayuda Universal, en este tiempo Dios nos ha bendecido bastante.

En la Campaña del Templo de Salomón di lo mejor de mí a Dios, pidiéndole que realizara mi sueño de ser mamá, pues recurrimos a varios médicos e incluso probamos la inseminación artificial, pero nada pasó. A las pocas semanas de haber cumplido mi voto con Dios, quedé embarazada.

Establecimos  nuestra  empresa  de  decorados  y  acabado. No  nos  damos  abasto  con  tantos contratos  que  han  surgido  en  varios  estados  de  la  República.  Adquirimos  tres  camionetas, compramos una bodega amplia, ya viajamos dos veces al Templo de Salomón… En fin, nos está yendo muy bien.Testimonio en Altar 2

Hoy puedo decirles que Dios es maravilloso y que aquí conocí la fe. Ya no hay motivos para perder la paz o para depender de otros».

Laura Pérez y Héctor Estudillo

El alcohol los llevó a la ruina

La fe mueve banner

Fabiano Godinho:

«No podía estar un solo día sin alcohol. Tenía un futuro prometedor como surfista, pero la adicción me llevó a desistir de mis ideales. Lejos de ser un orgullo para mi familia, era una vergüenza.

Fabiano 2

Me  invitaron  a  las reuniones  de  los  viernes.  Practicando  con  toda  mi  fe  los  consejos bíblicos, superé el vicio, empecé a tener oportunidades en el surf y ahora compito a nivel internacional. Soy empresario y un digno ejemplo para mis hijos».

 

 


 

Antonio 1

 

«Desde los 15 años de edad me convertí en cabeza de familia, esa presión me indujo a tomar y descuidé el negocio que logré con mucho esfuerzo. Para comprar comida, pedía dinero a mis padres. Mi esposa estuvo a punto de irse.

 

 

Antonio 2Viniendo a la Reunión de Liberación Espiritual, Dios me ayudó a tener la firmeza para abandonar el vicio y comprometerme conmigo mismo y con mi familia. Pude reconstruir mi matrimonio, levanté mi negocio y puse en marcha dos proyectos más». Antonio Estrada:

 

 


Rocío Pérez:Rocío Pérez 1

«Por decepciones amorosas caí en depresión. El dolor de esas experiencias causó que me hundiera en el alcoholismo. Era una manera de desahogarme. No pasó mucho tiempo para que perdiera mi empresa de publicidad.

Dios sanó mi dolor, me dio la oportunidad de recomenzar y entendí que no tenía porqué vivir triste y dependiente de bebidas para sentirme bien. Aprendí a valorar mi vida y hacer a un lado las “soluciones” engañosas»