Puerto seguro

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Obispo macedo

Un puerto es un lugar donde descansan los navíos. Es visto como un refugio para quienes pasaron varios días en alta mar. Sinónimo de seguridad, el puerto representa el final del vaivén de las olas y de los riesgos de estar lejos de tierra firme.

Sabemos que una mujer vive constantemente en un mar de emociones. La inestabilidad de las olas de sus sentimientos la hace anhelar mantenerse firme. Por más espiritual que sea, ella tendrá esa inclinación a las emociones, contra la cual deberá luchar todos los días de su vida. Pero, además del Espíritu Santo, existe alguien –de carne y hueso– perfecto para ayudarla en eso.Puerto-Morelos

El marido debe personificar ese puerto seguro en la vida de su esposa. Para eso, él necesita transmitirle seguridad. Al lado de su compañero, la mujer debe percibir que está en tierra firme, ya que él tomará decisiones racionales que la beneficiarán y la mantendrán a salvo de las consecuencias de actitudes emotivas. Por eso, el marido también es considerado el guardián de la mujer, siempre y cuando la proteja para que ella no sufra preocupaciones que asolen su corazón.

Pero el hombre solo tendrá la capacidad de hacer eso si sabe bien qué quiere. Como el puerto seguro de su esposa, él debe tener objetivos y luchar por ellos todos los días, demostrando claridad, desarrollo y resultados. Así, su esposa no estará preocupada ni por el presente ni por el futuro, pues ambos estarán seguros. Su única preocupación, a partir de entonces, será cuidar a su marido.

Ese es el plan de Dios para equilibrar la balanza del matrimonio. Por eso, tantas decepciones ocurren cuando el hombre no entiende el papel que debe desempeñar en la vida de la mujer. Maridos emotivos, indefinidos, pasivos, inseguros, se han hundido en el mar de los sentimientos y causado que sus esposas se ahoguen junto con ellos. Algunos hasta intentan que ellas sean el puerto seguro, pero solo ellos pueden serlo para sus mujeres, pues Dios les dio esa capacidad.

Entonces, si tú como hombre has sufrido con las reclamaciones constantes de tu esposa, analiza en cuál aspecto has dejado de transmitirle seguridad. El aspecto sobre el cual ella reclama no es lo que realmente le incomoda, la raíz de su incomodidad está en que tú no le transmites seguridad en tal actitud.

Si deseas tener una mujer que te ayude, necesitas una esposa que sienta placer en hacer eso. No esperes o pidas que ella, además de auxiliarte, haga lo que a ti te corresponde hacer. Tú debes ser el puerto seguro en quien ella se refugiará al estar frente a los monstruos de sus inseguridades.

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