7 lecciones que el Señor Jesús nos dejó al pasar 40 días en el desierto

7 lecciones que el Señor Jesús nos dejó al pasar 40 días en el desierto

Por Departamento Web

En el portal de Universal.org.mx, separamos 7 lecciones que aprendemos con el Señor Jesús en este periodo con el fin de que usted, lector, también entienda y se refleje en Su misión de salvar a la humanidad de la muerte eterna.

Vea a continuación:

  • Es necesario pasar por el desierto


Después de ser bautizado en el río Jordán por Juan el Bautista, el Señor Jesús también fue sellado con el Espíritu Santo y llevado por el propio Espíritu de Dios al desierto.

Vea que aun siendo Hijo de Dios, él necesitó pasar por el desierto y, además de todo, estaba solo. Muchas veces, las personas no entienden por qué están enfrentando problemas y por qué, aparentemente, parecen estar solas. Esto sucede porque pasar por el desierto exige que el verdadero cristiano esté dependiendo solo de Dios para oír Su voz. Son días difíciles, pero necesarios, pues estos incrementan la comunión con el Altísimo.

  • El diablo nos tienta según nuestras necesidades


Días después de ayunar en el desierto, el Señor Jesús, como cualquier ser humano, tuvo hambre (Mateo 4:2). El diablo, viendo su necesidad humana, no dudó en sugerirle que transformara las piedras en pan.

“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).

Al decir “Si tú eres Hijo de Dios” el diablo quería confrontar las convicciones del Señor Jesús y provocar Su ego. Él sabe muy bien que el ser humano se mueve por las vanidades. Por eso, intentó hacer que Jesús probara que, realmente, era hijo de Dios.

Es exactamente lo que vemos en estos días. Muchos pasan los años queriendo probarle a la sociedad cuán buenos son y cuánto merecen la gloria por eso.

Él también sabía que la necesidad de Jesús, en ese momento, era el alimento. Por lo tanto, sería, aparentemente provechoso que Él transformara las piedras en pan, pues además de probar que era Hijo de Dios, Él además mataría Su hambre.

¿Y no es exactamente lo que el mal continúa haciendo? Él maquilla algo malo como bueno y atrae a las personas al pecado y, peor, sin que ellas se den cuenta hacia dónde están yendo.

  • Quien es de Dios no necesita probar nada a nadie


El Señor Jesús no necesitó probarle al diablo que realmente era Hijo de Dios. De la misma forma sucede actualmente.

Cuando una persona, llena del Espíritu Santo, es confrontada en casa, en el trabajo o en cualquier lugar, no necesita probar su fe en Dios, pues conoce su intimidad con el Padre.

  • Él estaba conectado con la Palabra de Dios, y el diablo también


En todas las veces que el diablo tentó al Señor Jesús, Él refutó la tentación citando un pasaje de la Biblia. Es fundamental que, al pasar por tentaciones, la persona esté conectada con la Palabra de Dios para lograr vencer.

El salmista David ya había hablado sobre la importancia de estar con la vida fundamentada en las Escrituras.

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11).

Pero el diablo también conoce la Biblia, por eso, la utiliza, de forma distorsionada —generalmente un texto sin contexto— para confundir al ser humano. Por lo tanto, tenga mucho cuidado.

  • Jesús no se la pasó conversando con satanás


Si nos detenemos para analizar con más atención vemos que, todas las veces que el Señor Jesús le respondió al diablo, Él “fue breve y grosero”. No tuvo que probarle nada, tampoco le dio respuestas que fueran municiones para que el diablo le contestara y alargara el tema.

Usted debe hacer lo mismo. No pierda el tiempo alimentando pensamientos que el diablo sugiere en su mente. En lugar de eso, hable con Dios. Él sabe cómo ayudarle y estará a su lado en todos los momentos.

  • Si Jesús fue tentado, ¿imagine nosotros?


El Señor Jesús fue el propio Dios que Se hizo carne (Juan 1:14). Ni eso inhibió la acción del diablo, por el contrario, hacer que el Mesías cayera en tentación sería, para él, como un trofeo.

Pero esta aún continúa siendo la estrategia del diablo: atraer al ser humano, derribarlo y avergonzarlo. No subestime la audacia del diablo, a él no le importa su título en la iglesia, la clase social, el color, ni si usted está en la presencia de Dios desde hace mucho tiempo. Él simplemente quiere derribar a quien tiene acceso al Abrigo del Altísimo.

  • Dios nunca nos desampara


Por último, después de pasar por el desierto, soportar las tentaciones del diablo y haberse quedado 40 días sin alimento, el Señor Jesús fue aprobado por Dios. El diablo se retiró y Dios ordenó que los ángeles Le sirvieran.

“El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y Le servían” (Mateo 4:11).

Dios ve sus dificultades, observa su redención a Él y espera que usted pase por el desierto para que, al final, le recompense. Él nunca abandonó a un elegido Suyo. Por lo tanto, si usted está pasando por el desierto, ¡no desista!

   

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