Lo que yo quiero es diferente a lo que yo necesito

Lo que yo quiero es diferente a lo que yo necesito

Por Redacción Periódico

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).

¿Has notado que muchas cosas que el ser humano quiere no son realmente lo que necesita? Siendo sinceros, él quiere obtener algo que no concuerda con la voluntad de Dios. Pongamos el ejemplo de un padre y sus hijos, ¿qué crees que les ofrezca? ¿Lo que quieren o lo que necesitan? Evidentemente, segunda opción.

En el ámbito sentimental no es distinto. Hay personas que anhelan recibir algo que, la mayoría de las veces, no necesitan. He aquí algunos ejemplos tanto de solteros como casados al respecto:

Solteros

  • Quieren una pareja, pero lo que necesitan es curar sus heridas internas.
  • Quieren darse un tiempo con su pareja, pero lo que necesitan es ser definidos.
  • Quieren iniciar una relación para no estar solos, pero necesitan depender del Espíritu Santo.

 

Casados

  • Quieren que su pareja regrese, pero necesitan cambiar su comportamiento: dejar lo celos, la agresividad y las peleas.
  • Quieren que su pareja les perdona su infidelidad, pero necesita aprender a perdonar e invertir en la seguridad y confianza que fue destruida por la traición.
  • Quieren a su pareja sobre todas las cosas, pero lo que necesitan es poner a Dios por encima de todo y todos.

 

Lo que las personas realmente necesitan para ser felices en el aspecto sentimental es tener al Espíritu del Amor, perdonar, ser fieles, cambiar hábitos y comportamientos, ser tolerantes.

Tú, ¿ya sabes qué necesitas en la vida sentimental?

Participa todos los jueves en los cuatro diferentes horarios si quieres aprender más sobre temas amorosos. La entrada es libre y el servicio es gratuito.

 

 

Quien está carente de amor no elige bien

 

El momento más peligroso para escoger a una pareja es cuando se está carente de amor, pues esa necesidad de ser amada llevará a la persona, sea hombre o mujer, a conformarse con migajas. Pero esa falta de atención no es de ahorita, viene desde la niñez, la arrastran hasta la vida adulta y la trasladan a sus relaciones, al punto de aceptar abusos y maltratos por parte de su pareja. Como nunca recibió ni un poquito de afecto, esa migaja parece un banquete.

¿Y hasta cuándo van a aceptar este tipo de abusos? Hasta que esa carencia sea tratada y curada.

 

 

¡Su marido la engañó hasta con sus amigas!

 

Elizabeth Cruz

Todo empieza cuando mi esposo obtiene un trabajo en una empresa, en la cual tiene que viajar y trabajar la mayor parte del año. Se enfocó más en el trabajo y menos en la familia. Esto fue causando algunos estragos conmigo, él ya no era el mismo, no se acercaba a mí, me insultaba y me decía que era una anciana, que no representaba la edad que tenía. Sus palabras eran tan hirientes, que empecé a creer de verdad que yo era muy grande.

Era una vida muy triste que empeoró cuando me traicionó más de una vez, incluso tuvo romances con mis ‘amigas’. Lo peor fue cuando me enteré que tuvo un hijo con otra persona. Fue el acabose, queríamos divorciarnos, vino una caída muy fuerte en el hogar porque también perdió el empleo, vinieron muchas cosas encima.

El tiempo pasaba y él no cambiaba, me decía que lo iba a hacer, pero ese cambio nunca pasó. Fueron más de 20 años de sufrimiento.

Yo ya voy a cumplir siete años participando en la reunión de la Universal. Cuando conocí el trabajo de la iglesia, empecé a luchar por mi matrimonio. Ahí, por la fe, aprendí a vencer y darle un fin a las traiciones y el sufrimiento. Recientemente nos casamos y él ahora es un hombre diferente. Entre nosotros ya hay paz, amor, tranquilidad y armonía”.

 

 

Sigue leyendo: Tipos de “amor”

   

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