¿De qué nos hemos alimentado?

¿De qué nos hemos alimentado?

Por Redacción Periódico

Existen alimentos saludables y no saludables.

Actualmente, las personas no tienen una buena educación sobre lo que significa estar bien alimentado y debido a esto se buscan enfermedades que no tienen, cuando muchas de ellas, se pudieron haber evitado con la correcta instrucción alimenticia.

Comúnmente, las personas están conscientes de las consecuencias que les pueda traer el llevar una mala alimentación, pero prefieren ignorarlas ya que así no asumirán las responsabilidades que esto les pueda ocasionar.

Lo mismo sucede en relación a la vida amorosa. Así como existe comida que daña al cuerpo, hay ciertos sentimientos, no saludables, que dañan el alma, como el odio, la venganza, la traición y el pasado.

Mientras que los alimentos saludables son el perdón, el amor, la paz, entre otros, el mal alimenta a las personas con dudas, chismes, distracciones, etcétera.

¿Quieres saber cómo se ha mantenido tu interior? Analiza tu propia vida, pues esta es resultado de lo que consumimos.

Si quieres estar bien nutrido, espiritualmente hablando, hazlo con la Palabra de Dios porque alimenta al espíritu. Pero si estás débil, en cuanto tengas una dificultad, desfallecerás

Cuidar lo que consumimos es importante para el cuerpo, pero lo es mucho más para el alma.

 

 

Compañerismo

 

Cuando decides casarte es porque quieres caminar junto a tu cónyuge. Tristemente, muchas parejas olvidan ese objetivo. Cada uno en su mundo y ninguno quiere saber qué pasa en el mundo del otro.

Sin compañerismo, no hay matrimonio sino una relación con fecha de caducidad. Los matrimonios más exitosos son porque ambos son mejores amigos. Ser compañero es estar cerca de tu acompañante, incluirlo en todos tus planes y estar en los de él, apoyarlo cuando nadie más lo hace, escucharlo sin juzgar y compartir los buenos y malos momentos. Es ser uno en dos y dos en uno.

 

 

De la depresión a la vida que tanto anheló

 

Susana Morelos

Aun con planes de casarme y con una relación supuestamente estable, mi novio me abandonó. Nunca supe que pasó, pero de pronto se mostró frío y luego de dos años, tajantemente me dejó.

Me humillé, le supliqué que se quedara, pero nada sirvió. Tras esta situación, mi comportamiento cambió drásticamente. Estaba herida por dentro, depresiva, lloraba y mi refugio para tanto dolor fue la agresividad.

Experimenté el mismo desprecio que mis papás mostraron en su matrimonio y quitarme la vida era mi única opción. O al menos eso pensaba antes de conocer la Universal, donde me enseñaron que los problemas se deben vencer, no debemos dejar que nos hundan.

De esa decepción que viví, han pasado 10 años, pero ahora mi interior se transformó al punto de poder perdonar a la persona que tanto daño me causó.

Le agradezco a Dios por permitirme salir de las profundidades de la tristeza y dejarme conocer la verdadera felicidad: hace poco me casé con un hombre maravilloso. ¡Mi Señor cambió mi historia!”.

 

 

Sigue leyendo: ¿Cómo curar la profunda herida del rechazo?

 

 

 

   

comentarios

[fbcomments url="http://universal.org.mx/2018/08/19/de-que-nos-hemos-alimentado/" width="100%" count="off" num="3" countmsg="wonderful comments!"]

Free WordPress Themes, Free Android Games