Día del pobre

Día del pobre

Por Redacción Periódico

Hay quienes, aunque tienen todo, son infelices

 

Si miras tu vida, puede ser que económicamente no te falte nada: lograste establecer tu empresa, tienes buenos ingresos, manejas el auto de tus sueños, vas a los mejores lugares a comer y te compras la ropa que te gusta sin fijarte siquiera en el precio. Cualquiera que te mira, quisiera seguir tus pasos, convertirse en una persona exitosa como tú y disfrutar lo mejor.

No obstante, puede ser que los lujos no te han dado satisfacción. Incluso, los darías a cambio de un momento de felicidad con tu familia, de sentirte en paz contigo mismo, por recuperar la salud que desde hace años esa enfermedad te robó o por volver a tener una noche lejos del insomnio, depresión, angustia y tormento…

En la Biblia está escrito que el Señor Jesús promete una vida abundante (lee más en Juan 10:10). Sin embargo, esta promesa no solamente abarca el ámbito económico, también otros aspectos importantes como la salud, familia, espiritualidad… No quiere decir que todo será un mar de rosas, pero a pesar de las luchas diarias a las que te enfrentes, nada te quitará la tranquilidad.

Dios no está peleado con las riquezas; al contrario, quiere que las disfrutas con tus seres amados, estando saludable, paz contigo mismo y con quienes te rodean, pero para que esto suceda es necesario que te entregues con sinceridad, no buscándolo por lo que te puede dar sino por Quien es y reconociendo que dependes de Él.

Querido lector, posiblemente no te falte nada en cuestiones de dinero, pero tal vez en tu vida ha escaseado las virtudes de Dios. De ser así, el 8 de julio estaremos realizado una oración especial por ti y tendrás la oportunidad de participar en la Santa Cena, ceremonia en la que podrás acercarte a Él para que puedas ser una persona rica tanto física como espiritualmente.

 

 

“Terminamos viviendo a lado de los puercos”

 

Francisco Reséndiz y Elena Hernández

Fueron 7 años de sufrimiento. De haber sido un hombre de negocios, caí en la ruina. Cuando conocí a mi esposa, pensé que mi vida sería distinta, pero no fue así: no teníamos para los servicios básicos de la casa, para comer e, incluso, descuidé mi apariencia, ¡parecía vagabundo! Tuvimos que mudarnos a casa de mi papá en un cuarto cerca de los puercos; además, mi esposa agarraba el pollo que él compraba para los perros para que pudiéramos comer. Mi familia se burlaba de nosotros.

Esto me provocó inseguridad; por lo tanto, no podía emprender nada. Los problemas en el matrimonio no se hicieron esperar: nos agredíamos física y verbalmente. Por si fuera poco, caí en el hospital debido a un accidente que me partió la pierna en cuatro partes y, por ende, mi esposa tuvo que entrar a trabajar para poder mantenernos.

Un día, vimos el programa de televisión del Centro de Ayuda Universal y nos identificamos con la historia que estaban contando las personas. No tardamos en venir y justo cuando llegamos, el pastor hablaba acerca de la Hoguera Santa y sus palabras despertaron fe en nosotros. Hicimos una prueba con Dios y, después de un tiempo, recibimos respuestas grandes.

Primeramente, Dios nos hizo fuertes en todos los sentidos y esto nos permitió cambiar nuestra manera de pensar, lo cual fue la catapulta a nuestro éxito. Hoy tenemos un negocio propio, este nos permitió comprar un auto del año. Nuestra salud está bien, no tuve secuelas de aquel percance y nuestro matrimonio es el que siempre soñamos. ¡Nos amamos! Dios nos sacó de la vergüenza”.

 

 

Sigue leyendo: Participe del “Día del pobre: elegido para ser rico”

   

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