Una promesa para cada problema

Una promesa para cada problema

Por Carmen Uribe

Prometer y no cumplir es algo que los seres humanos hacen con facilidad. En la Palabra de Dios están escritas varias promesas que, de la mano de la fe, traen excelentes resultados.

¿Cuáles son los problemas que has atravesado últimamente?

¿Familiares? En el libro de Hechos 16:31 está escrito: “… Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa”.

¿De salud? Marcos 16:18 afirma que: “pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

¿Económicos? Deuteronomio 28:12 refiere: “En todo lo que ustedes hagan, siempre les irá bien. Nunca tendrán que pedir prestado nada”.

¿De amor? Salmos 37:4 señala: “Entrégale a Dios tu amor, y Él te dará lo que más deseas”.

¿Internos? Juan 8:36 expresa: “…si yo, el Hijo de Dios, les perdono sus pecados, serán libres de verdad”.

Cómo ves, existe una promesa especial para cada situación que estés pasando y puedes estar seguro que todas se cumplen.

Date una oportunidad de buscar esa vida que mereces. El sufrimiento no es tu esencia, sino algo de lo que te puedes deshacer. A través de un paso de fe, estas pueden salir del papel a la realidad. ¡Compruébalo!

 

 

¿Hay algo que sea muy difícil para Dios?

 

Alejandro Ledezma

Quería iniciar mi propio negocio, pero por más que intentaba, no se lograba. Desde que asistí a la reunión de los Casos Imposibles, he logrado cosas que nunca me imaginé y la oficina que antes estaba trabada, ha crecido al punto de ser considerada como la número uno en México. Esto ha sido paso a paso, confiando en Dios y haciendo mi parte para ver esos sueños realizados”.

 

 

Jessica Miroslava

Desde los 13 años, tengo una hernia que me impedía realizar mis actividades con normalidad. De, hecho, no podía ni cargar a mis hijos, eso era lo que me daba más impotencia, pues hasta el dolor aumentaba. Participando en la reunión los Casos Imposibles, la hernia desapareció y hoy estoy sana, puedo hacer mi vida sin ningún inconveniente. ¡Vale la pena venir!”.

 

 

 Jorge Pérez

Durante 15 años, tuve un dolor en la pierna que no me dejaba trabajar bien. Fui con varios médicos, los cuales me recetaban medicamento prometiéndome mejoría, pero no obtuve resultado. Incluso, me pidieron una fuerte cantidad de dinero y ya iba a vender un terreno que tengo en Veracruz. Pero, viniendo a la reunión de los Casos Imposibles y pidiéndole a Dios, se me quitó. ¡Fue un milagro!”.

 

 

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