El secreto para alcanzar la prosperidad

El secreto para alcanzar la prosperidad

Por Pedro Minetti

“Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Señor: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isaías 1:2-3).

En este versículo es posible notar con claridad la indignación de Dios con respecto a los hijos desobedientes. Aquellos que supuestamente Lo conocían y, por eso, deberían ser los primeros en escuchar Su Palabra.
Durante una reunión que se realizó en el Templo de Salomón, el obispo Edson Costa abordó el tema y explicó que Dios estaba cansado de hablar con el pueblo de Israel y no ser oído, por eso, habló de forma más dura. “Dios le enseñaba a aquel pueblo a ser fiel; de frente, las personas decían ‘sí, Señor”, pero, por detrás, hacían exactamente lo contrario”.

Usted ya debió escuchar muchas veces sobre la fidelidad, sobre la importancia de serle fiel a Dios y eso se refiere no solamente a un carácter íntegro y recto, sino también a la fidelidad en los diezmos y en las ofrendas, como la Palabra de Dios orienta en el capítulo 3 del libro de Malaquías.

Sin embargo, aunque usted tenga conocimiento de lo que necesita hacer, prefiere continuar actuado a su manera. Usted incluso participa en la reunión, todos los lunes, pero los resultados no se muestran. Tal vez, hasta está empeorando. ¿Por qué?

“Porque usted no obedece la voz de Dios”, respondió el obispo Edson.

Y aconsejó: “Aprenda a serle fiel a Dios y no espere que su situación mejore para eso. Sea fiel ahora que usted está mal, muéstrele que usted es fiel en lo poco y Él sobre mucho le pondrá”.
El Obispo destacó que cuando hay obediencia a la Palabra de Dios y a la del hombre de Dios, cuando usted cree en lo que está escrito, aunque a los ojos humanos sea absurdo, aquello sucede.
Un buen ejemplo de eso ocurrió con el profeta Eliseo, cuando llegó a la ciudad de Jericó, cuyas tierras eran infértiles y el milagro sucedió:

Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho el Señor: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo” (2 Reyes 2:19-22).

Distribución de la sal

Obispos y pastores estuvieron recientemente en Jericó y junto a la vertiente de aquel río, cuyas aguas amargas se volvieron dulces, consagraron la sal que será distribuida para todos los que estén presentes este lunes 7 de mayo, en el Congreso para el Éxito.

Si su vida económica también está estéril y amarga, pero cree que puede ser transformada, no deje de participar del Congreso para el Éxito, que se lleva a cabo todos los lunes, en las sedes del Centro de Ayuda Universal. Consulte nuestra agenda de direcciones para encontrar la dirección más cerca de usted.

   

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