No naciste para sufrir

No naciste para sufrir

Por Carmen Uribe

“Esta es la cruz que me tocó cargar”, “Quizá era mi destino”, “Tal vez, Dios así lo quiso…”, estas y otras frases más son las que impiden y limitan a las personas a vencer.

Si bien es cierto que la vida no es un mar de rosas, también es real que existen problemas con los que no es normal convivir.

El alcohólico no nació siendo vicioso, el enfermo puede sanar, el pobre volverse rico, los pleitos en la casa pueden terminar… Entonces, si a todas estas situaciones es posible darles un revés, ¿por qué aceptar el pensamiento de que naciste para perder?

Tu destino no está marcado ni trazado por nadie, eres tú mismo quien lo va a forjar con tus actitudes. Si ya viviste en el sufrimiento mucho tiempo, ¿por qué no pruebas el otro lado de la moneda? Tal vez la vida que sueñas se encuentre ahí, esperándote. En la reunión de los Casos Imposibles, aprenderás cómo, por medio de la fe, puedes llegar a ella.

 

¡Lograron lo que a ojos humanos era imposible!

 

Abundio Sánchez

“Usando mi fe en el Ayuno de los Casos Imposibles, pude dejar el vicio del cigarro y el alcohol. Tomaba de lo que fuera y una cajetilla de cigarros no era suficiente. Si no fuera por Dios que usó a mis vecinos para que me invitaran aquí, no sé qué habría sido de mí. Él no solo me liberó del vicio, también dejé de rentar, pues tengo una casa propia donde vivo en paz con mi familia”.

 

 

Alicia Flores

“Por un problema grave que tenía en el corazón, me dio una arritmia cardiaca. Ese diagnóstico me animó a venir al Ayuno de los Casos Imposibles donde logré vencer la enfermedad. Los doctores se sorprendieron cuando me realicé un estudio porque decían que, de 100 personas, solo 5 se recuperaban, pero no como yo lo hice. ¡Dios me dio una nueva oportunidad de vivir!”.

 

 

Antonia Hipólito

Tengo un hijo que padeció depresión e intentó ahorcarse. Aunque sobrevivió, los médicos no daban esperanzas, decían que había dos opciones: me lo entregaban como vegetal o fallecía. En lugar de aceptar la situación, clamé por él en el Ayuno de los Casos Imposibles y Dios me respondió, ya que, a los ocho días, dieron de alta a mi hijo. Ahora está recuperado y goza de buena salud”.

 

 

Juan Gabriel Colín

“He visto la grandeza de Dios dos veces. Primero, me sanó del vicio del cigarro en el cual duré 20 años. En otra ocasión, cuando mi cuñada se embarazó, puesto que, por un problema en la placenta, le dijeron que, si no abortaba, su vida y la del bebé estaban en riesgo. En ambas ocasiones, usé mi fe en el Ayuno de los Casos Imposibles, ya no he vuelto a fumar y la bebé nació sin complicaciones”.

 

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