Profetas de la Biblia: Miqueas

Profetas de la Biblia: Miqueas

Por Asarel Soto

Cuando leemos el libro de Miqueas, vemos la importancia de que una nación obedezca las leyes de Dios.

 

Él fue profeta en un periodo en el cual el pueblo hebreo estaba dividido en dos reinos: el del norte y el del sur. La capital del reino del norte (Israel) era Samaria, y la capital del reino del sur (Judá) era Jerusalén. Y, en dicho contexto, ninguno de los dos pueblos vivía de acuerdo con la voluntad Divina.

 

Los líderes políticos querían “aprovecharse” del pueblo, pues los líderes religiosos estaban más preocupados con la tradición que con las verdaderas enseñanzas del Altísimo. Las personas, en general, incluso seguían una religión, pero vivían en la inmoralidad, en el materialismo, en el engaño espiritual y en otros valores que los distanciaba del Creador (Miqueas 3:17 y 6:7-16).

 

Hace tiempo, Dios había alertado a Su pueblo sobre esta mala conducta, por medio de otros profetas. Sin embargo, como Él es misericordioso, insistió nuevamente enviando a Miqueas para predicar al pueblo de Israel un mensaje de arrepentimiento sincero de los pecados.

 

Un mensaje de destrucción

 

Cuando el Creador cumplió Su promesa con Abraham ―de hacer de él una gran nación―, deseaba crear para Sí una nación que Lo tuviera como único Dios.

 

Sin embargo, en los tiempos de Miqueas no era eso lo que estaba sucediendo. El pueblo se volvió idólatra, en su mayoría, y el mensaje Divino se estaba perdiendo.

 

Esa actitud llevaba consigo una consecuencia: al distanciarnos del Altísimo, automáticamente perdemos Su protección.

 

Así, el reino del norte quedó vulnerable ante el ataque de los asirios ―un pueblo agresivo que vivía al norte de Israel. Miqueas alertó al pueblo sobre esto:

“Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas. Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.” Miqueas 5:11-13

 

Al final, aún ante la advertencia, el pueblo no volvió con Dios y el ataque de los asirios terminó sucediendo.

 

El Salvador vendrá

 

A pesar de este triste fin, en Miqueas también encontramos la esperanza de la Salvación del mundo: el nacimiento del Señor Jesús.

“Pero tú, Belén Efrata, (…) de ti Me saldrá el que será Señor en Israel (…). Y él estará, y apacentará con poder del SEÑOR, con grandeza del nombre de SEÑOR su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.” Miqueas 5:2-4

 

Sabemos que el Señor Jesús nació en Belén y Él, por medio de sus enseñanzas, apacienta Su pueblo incluso en los días actuales.

 

Cuando el Señor Jesús se sacrificó en la cruz se tornó un puente eterno entre la humanidad llena de fallas y el Altísimo, que es perfecto. Él llevó sobre Sí los pecados de la humanidad. Él estableció con Su sacrificio un gobierno que no es conducido por los hombres, que son imperfectos, sino un reinado de Justicia Eterna.

 

Profetas de la Biblia

 

Aquí en Universal.org.mx, encontrarás la serie “Profetas de la Biblia”, en la cual podrás conocer un poco más de la historia de hombres que fueron usados por Dios para transmitir un mensaje de Salvación para el pueblo.

   

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